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Las comunicaciones comerciales

La publicidad

Definición y normas deontológica

El decreto del 27 de marzo de 1992 define la publicidad como “toda forma de mensaje televisado difundido mediante sueldo u otra contrapartida en vista o de promover el suministro de bienes o servicios, incluidos los que se presentan bajo su nombre genérico, en el marco de una actividad comercial, industrial, artesanal o de profesión liberal, o garantizar la promoción comercial de una empresa pública o privada”.

Los mensajes de interés general que emanan de organizaciones administrativas, caritativas o humanitarias y sobre el conjunto de la población, no presentan carácter publicitario. Pueden no obstante difundirse en las pantallas publicitarias. (Véase FAQ: ¿Cuáles son las normas que se aplican para las campañas de interés general?).

El Consejo vela por el respeto por los difusores de normas deontológicos y puede, en particular, sancionar la difusión de una publicidad engañosa, afectando a la dignidad humana o al orden público, perjudicando mineros o también con miras a chocar las convicciones religiosas, filosóficas o políticas de los telespectadores.

Normas de difusión de los anuncios

Inserción de las pantallas publicitarias en las emisiones

El Consejo presta especial atención a las modalidades de definición e inserción de las pantallas publicitarias en los programas. Garantiza así que los difusores respetan las normas relativas a la interrupción de las obras cinematográficas y audiovisuales.

Un período de al menos veinte minutos debe pasarse entre dos interrupciones sucesivas dentro de una misma emisión, y lo que se trata de una obra cinematográfica, de una obra audiovisual (constitutiva, o no, de una serie, de un serial o de un documental) o de un programa destinado a juventud.

Las obras cinematográficas y audiovisuales no pueden ser objeto de más de dos interrupciones publicitarias. Y acerca de las obras cinematográficas, deben limitarse a una duración de seis minutos en total.

No obstante, la difusión de una obra audiovisual o cinematográfica por Francia Televisiones, y la de una obra cinematográfica por los servicios de televisión de cine no puede ser objeto de ninguna interrupción publicitaria.

Estas disposiciones garantizan que la inserción publicitaria se opera en armonía con el contenido del programa, en particular en sus interrupciones naturales, con el fin de evitar la interrupción impromptue y prematura de una alocución, de una entrevista o de una prestación musical.

Va diferentemente cuando una emisión está formada por partes autónomas, y para una emisión deportiva o retransmitiendo un acontecimiento o un espectáculo que incluye intervalos. En estos casos, los anuncios pueden insertarse entre estas partes autónomas o en estos intervalos sin limitación del número de interrupciones. Ver FAQ: ¿Por qué se ve tanta publicidad durante las películas y las series televisadas?.

El tiempo de antena consagrado a la publicidad

La CSA controla el tiempo de antena consagrado a la programación de anuncios e interviene ante las cadenas en caso de rebasamiento de la duración máxima de publicidad fijada por los convenios y los cuadernos de las misiones y cargas de los operadores, en las condiciones adoptadas por el decreto del 27 de marzo de 1992.

Sobre las cadenas privadas, el tiempo de antena consagrado a la publicidad se encuadra diferentemente según su método difusión:

  • sobre las cadenas difundidas por vía hertziana terrestre (es decir, el TNT), se limita a nueve minutos por hora por término medio diaria sobre el conjunto de los períodos de programación a los cuales esta difusión se autoriza, y a doce minutos por ahora reloj dada. Con el fin de favorecer su desarrollo, las nuevas cadenas del TNT se benefician de normas reducidas durante un plazo de siete años a partir de la fecha del principio de las emisiones, dado que solamente se limitó el tiempo consagrado a la publicidad por el límite máximo de doce minutos por hora de reloj dada. Después de este plazo, deberán también respetar la duración de nuevos minutos por hora por término medio diaria.
  • Sobre las cadenas distribuidas por cable, por ADSL o difundidas por satélite, la duración consagrada a la publicidad es fijada por vía convencional con la CSA. No puede exceder doce minutos por ahora reloj dada.

Las normas por las que se encuadra la duración de los anuncios son más estrictas sobre las cadenas públicas: esta duración no puede superar seis minutos por hora por término medio diaria, ni ocho minutos por ahora reloj dada.

Además, desde el 5 de enero de 2009, las cadenas de Francia Televisiones (Francia 3 Regiones excluidas) no deben difundir más publicidad de marcas de 20 horas a las 6 de la mañana. Esta prohibición sólo se aplica a la publicidad y no se refiere pues a los mensajes de interés general, a la publicidad genérica (para hacer la promoción de la manzana, de los productos lácteos, etc) o a los patrocinios, que pueden seguir difundirse. Ver FAQ: ¿Por qué encuentra aún de la publicidad sobre las cadenas de Francia Televisiones?.

Sectores prohibidos de publicidad

Una serie de sectores están prohibidos de publicidad a la televisión, por razones deontológicas, de sanidad pública o también económicas.

Bebidas alcóholicas

La publicidad a la televisión para las bebidas que incluyen más de 1,2 grado de alcohol está prohibido.

Por lo que se refiere a la posible presencia de bebidas alcóholicas en programas, la CSA, en su deliberación del 17 de junio de 2008, incita mucho a los editores difundiendo programas que mencionan el alcohol a sensibilizar a los telespectadores de peligros que representa el abuso de alcohol para la salud, indicándoles que deben consumirle con moderación.

Tabaco y productos del tabaco

La ley del 10 de enero de 1991, dicha ley Évin, cuyas disposiciones hoy se integran al Código de la sanidad pública, introdujeron una prohibición global de publicidad y propaganda en favor de los productos del tabaco.

Sin embargo, esta prohibición puede descartarse para permitir a los difusores franceses retransmitir una prueba de deporte mecánica que se desarrolla en el extranjero y que implica vallas publicitarias en favor de productos del tabaco.

Cine

La publicidad para una película en curso de explotación en sala o pasa de serlo está prohibida sobre las cadenas de televisión, a excepción de los servicios de cine distribuidos por cable o difundidos por satélite o por vía hertziana terrestre en método numérico, tratándose de los programas siendo objeto de condiciones de acceso particulares. La promoción en pantallas publicitarias de los productos derivados de una película (videojuego, banda original, figurita…) en su salida en sala está también prohibida.

La programación de campañas genéricas en favor del cine que incita a los telespectadores a frecuentar las salas de cine se autoriza con tal que no impliquen ninguna referencia a una película en curso de explotación o a un explotador.

Publicidad clandestina

El artículo 9 del decreto del 27 de marzo de 1992 modificado califica de publicidad clandestina “la presentación verbal o visual de mercancías, servicios, el nombre, la marca o las actividades de un productor de mercancías o de un suministrador de servicios en programas, cuando esta presentación se hace en un objetivo publicitario”.

Es una práctica extendida y regularmente sancionada por la CSA. En caso de incumplimiento por el difusor de la reglamentación existente, el Consejo tiene la posibilidad de iniciar un procedimiento de sanción que puede, en particular, desembocar en una sanción financiera.

No se excluye toda referencia en emisiones a bienes o servicios sin embargo, en cuanto reviste un carácter de información.

Se califica una publicidad de clandestina cuando se presentan bienes, servicios u otras marcas, fuera de las pantallas publicitarias, y esto en un “objetivo publicitario”, es decir, en el objetivo no de informar, sino de promover.

El Consejo no tiene que aportar la prueba que la promoción se hizo mediante sueldo ni de manera intencional. Le corresponde apreciar individualmente las distintas prácticas detectadas sobre las antenas, y eventualmente de intervenir cuando una de las le parece controvertida.

La CSA dispone a tal efecto de un haz de índices:

  • la ausencia de pluralidad en la presentación de los bienes, servicios o marcas;
  • la complacencia indicada hacia tal o cual producto;
  • la frecuencia de la cita y/o la visualización del producto o la marca;
  • la indicación de la dirección o los datos telefónicos o Internet de un publicista;
  • la ausencia de toda mirada crítica.

Otros criterios pueden puntualmente retenerse.

Ver también:

¿Por qué la publicidad es demasiado fuerte?

La publicidad a la radio

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