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Recomendación del 18 de enero de 2005 de la CSA relativa al empleo de la lengua francesa por vía audiovisual

Fecha de publicación: martes 18 de enero de 2005


Encargado de velar, en aplicación del artículo 3-1 de la ley del 30 de septiembre de 1986 relativa a la libertad de comunicación, “por la defensa y a la ilustración de la lengua y la cultura francesas”, el Consejo superior del sector audiovisual (CSA) recuerda las disposiciones legales, reglamentarias y convencionales relativas al empleo de la lengua francesa a las cuales se someten los editores de servicios de televisión y radio.

I - Principio
 
La ley del 4 de agosto de 1994 relativa al empleo de la lengua francesa es la traducción concreta del principio constitucional según el cual el francés es la lengua de la República. Impone el uso obligatorio de la lengua francesa en los programas televisados y radiofónicos así como en el marco de la comercialización y la promoción, en particular, por vía audiovisual, de los bienes y servicios.
Introducido por el artículo 12 de la ley del 4 de agosto de 1994, el artículo 20-1 de la ley del 30 de septiembre de 1986 afirma el necesario empleo de la lengua francesa sobre la antena del conjunto de los servicios de televisión y radio, tanto en sus programas como en las pantallas publicitarias. Este artículo sienta el principio según el cual “el empleo del francés es obligatorio en el conjunto de las emisiones y anuncios de los organismos y servicios de radio o televisión, cualquiera que sea su método de difusión o distribución”.
Los cuadernos de las misiones y cargas de las sociedades del sector público y los convenios celebrados por el Consejo superior del sector audiovisual con los operadores privados reafirman el principio sentado en el artículo 20-1 de la ley, en particular, pidiendo a estas sociedades velar por el uso correcto de la lengua francesa en sus emisiones.
A este respecto, sin que sea en su intención de imponer el uso de una terminología oficial, la CSA considera que es deseable que el personal de los servicios de radio y televisión que interviene a la antena prefiere, a los términos extranjeros, sus equivalentes en francés consagrado por el uso.
El Consejo superior del sector audiovisual recuerda por otra parte que las disposiciones de la ley del 4 de agosto de 1994 relativa al empleo de la lengua francesa no se oponen al uso por vía audiovisual de las lenguas regionales de Francia (metrópolis y en ultramar).

II - Excepciones
 
El principio según el cual el uso del francés es obligatorio en los programas televisados y radiofónicos se combina con excepciones. Se benefician:
- las obras cinematográficas y audiovisuales en versión original (primer párrafo del artículo 20-1 de la ley del 30 de septiembre de 1986);
- las obras musicales, incluidos los insertadas en anuncios, cuyo texto está total o parcialmente en lengua extranjera (segundo párrafo del artículo 20-1 de la ley);
- los programas, partes de programas o publicidad incluida en estos últimos que se conciben íntegramente difundirse en lengua extranjera (tercer párrafo del artículo 20-1 de la ley). La CSA, sobre la base de las recomendaciones de la circular de un Primer Ministro de 19 de marzo de 1996 relativo a la aplicación de la ley del 4 de agosto de 1994, retiene, en particular, a este respecto, por una parte, los programas propuestos por servicios extranjeros recibidos en Francia, por otra parte, los difundidos por los operadores nacionales para comunidades extranjeras que residen en Francia, por fin, los destinados a una difusión fuera de Francia;
- los programas cuya finalidad es el aprendizaje de una lengua y las retransmisiones de ceremonias de culto (tercer párrafo del artículo 20-1 de la ley).

III - Uso obligatorio pero no exclusivo
 
Si el uso del francés es obligatorio en los programas y los anuncios, la utilización de lenguas extranjeras no se rechaza, con tal que se recurra a una traducción en francés, “tan legible, audible o inteligible que la presentación en lengua extranjera” (cuarto párrafo del artículo 20-1 de la ley del 30 de septiembre de 1986).
Aplicable al conjunto de las emisiones, esta disposición encuentra más concretamente lugar de aplicarse en materia publicitaria por razones que tienen especialmente a la protección del consumidor, que debe informarse precisamente sobre las especificidades de los bienes o servicios promovieron.
La CSA considera, de acuerdo con la circular del 19 de marzo de 1996, que “no se exigen una semejanza de las dos presentaciones y un paralelismo de los métodos de expresión entre las dos versiones. Además la traducción puede no ser al palabra por palabra, en cuanto permanece en el espíritu del texto original”. En consecuencia, por una parte, la traducción de menciones en lengua extranjera puede indiferentemente ser verbal o escrita, por otra parte, él no es necesaria que la traducción francesa de menciones escritas en lengua extranjera esté dispuesta a la pantalla en condiciones similares o que los caracteres utilizados sean de importancia o color idénticos.
Sin embargo, así como lo precisa la circular, comprenderse mejor la mención en lengua extranjera no debe, “debido a su tamaño, su grafismo, su color, de su volumen sonoro o para toda la otra causa, que la establecida en francés”. Por eso importa que este último se acerca suficientemente de la presentación en lengua extranjera para poder observarse como “tan legible, audible o inteligible”.

IV - Caso particular de las marcas y títulos de emisiones
 
Se desprende del último párrafo del artículo 2 de la ley del 4 de agosto de 1994 que si las marcas de fábrica, comercio o servicio en el sentido de los artículos L 711-1 y siguientes del Código de la propiedad intelectual no se someten a las disposiciones de la ley relativa al empleo de la lengua francesa, las menciones y se presentan mensajes que los acompañan.
Así pues, las menciones y mensajes en lengua extranjera, aunque se depositaran con una marca, deben ser objeto de una traducción en francés tan legible, audible o inteligible que la presentación en lengua extranjera.
S' agissant des ellas mismas marcas, el Consejo recuerda que pueden depositarles, registrarles o utilizarse en Francia sin traducción. No obstante, las personas públicas y las personas privadas encargadas de una misión de servicio público no pueden emplear marcas constituidas de un término extranjero, en cuanto existe un término francés equivalente aprobado en el marco de las disposiciones reglamentarias relativas al enriquecimiento de la lengua francesa (I del artículo 14 de la ley del 4 de agosto de 1994).
Estas disposiciones se aplican, en particular, a los títulos de emisiones que fueron objeto de un depósito como marca.
Así pues, las sociedades públicas de televisión y radio, a la vez sujetas a la legislación sobre las sociedades anónimas e invertidas de una misión de servicio público en aplicación del artículo 43-11 de la ley del 30 de septiembre de 1986, no pueden asignar a sus emisiones un título constituido de términos extranjeros. Tres derogaciones no obstante están previstas por la ley: los títulos de emisiones cuyos derechos estas sociedades adquirieron de difusión y cuya concepción les escapa; los títulos constituidos de un término extranjero de los cuales no existe ningún equivalente en francés; los títulos que se depositaron como marca antes del 7 de agosto de 1994.
El Consejo superior del sector audiovisual pide a los editores de servicios de televisión y radio privados esforzarse en utilizar al francés en el título de sus emisiones. En el supuesto de que harían la elección de un título en lengua extranjera, el Consejo preconiza una traducción verbal o visual de este título para una buena comprensión por el público.
 
La presente recomendación se publicará al Boletín Oficial de la República Francesa .

 

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