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La intensidad sonora de la televisión

La mejora de la comodidad de escucha desde 2012

Las recomendaciones de la CSA

El calendario de aplicación de las recomendaciones de la CSA permitió una mejora de las prácticas a principios del año 2012.

Estas recomendaciones, descritas en la deliberación del Consejo n° 2011-29 del 19 de julio de 2011, se aplican a los programas en difusión, y tienen en cuenta los esfuerzos se preveían en producción como bancos en los trabajos realizados por el CST con el FICAM y el HD Foro. En efecto, los editores, que prestan el servicio de difusión, tienen que componer con el contenido listo para difundir (casetes o ficheros numéricos) que se les proporciona: esta es la razón por la que las recomendaciones tienen en cuenta la fecha de producción de los programas en cuestión.

La recomendación tiene por objeto homogenizar la intensidad sonora de los programas y anuncios fijando un valor orienta, en difusión, a -23 LUFS, combinada con tolerancias en función de los tipos de programas y su año de producción.

Todas las cadenas que dependen del reglamento francés deben así tener una intensidad sonora, por término medio diaria, igual a -23 LUFS, lo que permite controlar las fuertes variaciones de “volumen” en el paso de una cadena a otra (zapping). Desde el 1 de enero de 2013 , deben también garantizar que cada programa difundido respeta, según su naturaleza y su año de producción, los siguientes objetivos:

 

Tipo de programa Parámetro Valor objetivo Tolerancia (en difusión)
Conjunto de la cadena Intensidad media sobre 24:00 -23 LUFS
Anuncios Intensidad media ≤-23 LUFS
Intensidad corta durada ≤-20 LUFS
Programas producidos antes del 1 de enero de 2012
Intensidad media -23 LUFS -2 a +3 LUGO
Dinámica sonora diálogos -23 LUFS +7 LUGO si es posible
Programas producidos después del 1 de enero de 2012 Intensidad media -23 LUFS ±1 LUGO
Dinámica sonora diálogos
-23 LUFS +7 LUGO
Nivel de LRA ≤ 20 LUGO, si es posible > 5LU

Parece no obstante ilusorio de esperar borrar toda variación de intensidad sonora en la difusión de los anuncios, en la medida en que se para efectivamente el desarrollo normal del programa. Los objetivos del Consejo consisten pues en garantizar que los fuertes momentos de la publicidad (a menudo más numeroso puesto que consisten en transmitir un mensaje que seduce en poco tiempo) estén percibidos, a largo plazo, con una intensidad similar a la de los fuertes momentos de los programas parados, y que los distintos constituyentes de una rejilla de programas se suceden así de manera más armoniosa, permitiendo al mismo tiempo a las cadenas conservar una identidad, un color sonoro propio, y ahorrando en la medida de lo posible la necesidad, para el telespectador, de agarrarse en urgencia del mando a distancia en los cortes publicitarios.

Conviene no obstante recordar que el único hecho de cortar un programa por un anuncio puede crear esta sensación de desconcierto, independientemente de su intensidad sonora, y que si se trataba de un período especialmente tranquilo del programa, las diferencias de intensidad sonora pueden seguir siendo notables.

Los protagonistas interesados

La aplicación de las recomendaciones y la armonización progresiva de las prácticas no pueden ser el hecho de los solos editores, tributarios de los productores de contenido.

Desde 2010, los protagonistas del sector audiovisual solucionaron “de normalizar” ellos mismos el contenido producido. El grupo P/LOUD de la Unión Europea de radiotelevisión, reuniendo cerca de
300 miembros, integraron en la recomendación EBU – R128 de agosto de 2010 y los boletines técnicos asociados la definición del algoritmo de medida y el valor orienta de -23 LUFS.

En marzo de 2011, la Unión internacional de las telecomunicaciones puso al día su recomendación ITU-R-BS.1770: la recomendación ITU-R BS.1770-2 resultante de esta actualización es compatible con la recomendación EBU – R128.

En Francia, el FICAM (Federación de las industrias del cine, el sector audiovisual y multimedia), el CST (Comisión superior técnica de imagen y sonido), la interprofesión de la publicidad televisada y el HD Foro emprendieron la revisión de la recomendación CST-RT-019 sobre el volumen sonoro de los programas televisados, para adaptarlo a los anuncios y ponerlo en coherencia con la recomendación EBU – R128 del UER. Esta nueva TV en adelante versión de la recomendación se hace referencia bajo el nombre CST - RT 017 - - V3.0 - 2011 “Recomendación técnica PAD Editores”.

Los textos en vigor

Las recomendaciones de la CSA y las de los organismos profesionales se inscriben en un marco legislativo y reglamentario que impone el control del volumen sonoro sin por ello determinar de dificultades técnicas precisas.

  • Artículo 14 del decreto n° 92-280 del 27 de marzo de 1992 modificado: “El nivel sonoro de las secuencias publicitarias así como de las pantallas que los preceden y que los siguen no deben exceder, que se trata, en particular, del tratamiento de la dinámica sonora, el nivel sonoro medio del resto del programa ”,
  • Artículo 27 de la ley del 30 de septiembre de 1986 modificado por la ley n° 2009-879 del 21 de julio de 2009 que lleva reforma del hospital y relativa a los pacientes, a la salud y a los territorios: Un decreto en Consejo de Estado establece los principios generales que definen las obligaciones que se refieren “ al mantenimiento a un nivel sonoro constante de las secuencias publicitarias así como de las pantallas que los preceden y que los siguen ”,
  • Artículo 177 de la ley n° 2010-788 del 12 de julio de 2010 que lleva compromiso nacional para el medio ambiente “ las cadenas de televisión respetan un volumen sonoro igual, que se trate de los programas televisados o páginas de pantallas publicitarias. Cada año, el Consejo superior del sector audiovisual entrega al Parlamento un informe sobre el respeto por las cadenas de televisión de esta obligación “.

Hasta ahora, no existe disposiciones referentes a la distribución de los servicios de televisión o también sobre los equipamientos que permiten la restitución de estos servicios. En la medida en que la diferencia entre dos cadenas de televisión se entiende en una oferta y que los receptores pueden realizar un tratamiento del sonido de las cadenas recibidas, parece útil en el Consejo que estas dos actividades (distribución y suministro de material de recepción) sean también objetos de normas que contribuyen a mejorar la situación de los telespectadores.

Los Informes Anuales

Como lo preve el artículo 177 de la ley n°2010-788 del 12 de julio de 2010 que lleva compromiso nacional para el medio ambiente “ Cada año, el Consejo superior del sector audiovisual entrega al Parlamento un informe sobre el respeto por las cadenas de televisión de esta obligación [de volumen sonoro igual entre programas televisados y páginas de pantallas publicitarias] ”.

El Consejo pues entregó en 2012 un primer informe, referente al año 2011, al Parlamento. Debieron producirle se refiere principalmente a los trabajos previos al establecimiento del método decidido por el Consejo con los protagonistas sectoriales y no describe resultados de medidas, éstos en 2012 y 2013 de a raíz de campañas de comprobación que requieren un largo trabajo de registro, recorte y análisis de flujos audiovisuales. Este informe recuerda, en particular, los antecedentes de los trabajos anteriores, remontando hasta el primer estudio realizado por el Consejo en diciembre de 1992. Presenta también la situación en algunos países, así como los trabajos europeos e internacionales.

Por fin, recuerda que el marco jurídico establecido en 2010 sólo permite tratar los servicios de televisión, y solamente las que son controladas por el Consejo. Escapan así a la obligación de aplicar la deliberación los servicios comunitarios o extracomunitarios que dependen de otros países miembros y accesibles en algunas redes de distribuidores (cable, satélite, ADSL, etc), y también los servicios de medios de comunicación audiovisuales a la demanda (televisión de recuperación, vídeo a la demanda, etc), o de otros tipos de los servicios audiovisuales.

En la medida en que las transiciones entre distintas redes, ofertas o apoyos de almacenamiento son cada vez más simples de realizar, creando una forma de navegación sin costura en la oferta audiovisual, las mejoras vinculadas a la esfera televisiva pueden pues seguir siendo aislado un acto, y mismo pasar a ser contraproducentes para los editores que dependen del derecho francés, potencialmente percibidos bien menos fuertes o incluso más inaudibles en un sobrevuelo de varias cadenas.

Por fin, este informe es también la ocasión de recordar la responsabilidad parcial de los fabricantes de receptores en la restitución sonora ante el telespectador. Eso puede referir, en particular, a los tratamientos de sonido y ambiente propuestos a la restitución (método “cine, voz clara, etc”) cuyo impacto en la intensidad sonora percibida por el telespectador no es controlable por los editores, o incluso las diferencias de aplicaciones de algunas soluciones de desciframiento audios, por ejemplo entre el sonido de las cadenas de alta definición sobre el TNT y el de las cadenas en definición normal. Estas diferencias pueden dar lugar a diferencias de “volumen” especialmente importantes cuando el telespectador deja una cadena para otra.

El Consejo entregó en 2014 su segundo informe al Parlamento, referente a sus trabajos del período 2012-2013. Para prepararlo, había publicado el 2 de agosto de 2012 metodología de medida de la intensidad sonora de los servicios de televisión, programas y anuncios. Ésta se estableció en concertación con todos los miembros del sector hay, en la Comisión técnica de los expertos del numérico, antes de que fuera retenido por el Consejo.

El Consejo así aplicó esta metodología para efectuar medidas que se refieren al análisis de algunas horas de numerosas cadenas, cuyas, en particular, todas cadenas nacionales difundidas sobre el TNT. Antes de las medidas propiamente dichas, los flujos audiovisuales que deben analizarse son el objeto de un primer trabajo dicho de ajuste que permite definir manualmente las distintas secuencias (programa, anuncio, patrocinio, etc) constituyendo el servicio de televisión. 

El tercer informe al Parlamento fue la ocasión de presentar los trabajos realizados por el Consejo sobre el año 2014, consistiendo, en particular, en nuevas medidas de control, con una vigilancia particular sobre las cadenas para las cuales se había definido una intensidad sonora alejada del valor objetivo en las medidas de 2012 y 2013, y también sobre algunas cadenas siendo objeto de denuncias de telespectadores.    

Las campañas de medición 

Con el fin de comprobar la buena aplicación de la deliberación por las cadenas de televisión, se organizó una primera campaña de medición de la intensidad sonora entre el mes de septiembre de 2012 y el mes de marzo de 2013 sobre un centenar de cadenas difundidas en distintas redes (TNT, cable, satélite, ADSL). Se refirió a la medida de la intensidad de los anuncios, de las autopromociones, de las jingles publicitarias, de los patrocinios y programas, y también sobre la medida sobre las 24 de servicios de televisión. Los resultados de esta campaña de medición, permitieron constatar que las cadenas del TNT hicieron verdaderos esfuerzos para aplicar la deliberación, y que las heterogeneidades que persisten están presentes esencialmente en algunas cadenas musicales y algunas cadenas extranjeras difundidas en redes terceras (como ADSL, el cable o el satélite).

El Consejo llevó una segunda campaña de mediciones sobre el año 2014. Una atención especial se ha referido a los servicios de televisión que, en las medidas de 2012 y 2013, habían obtenido resultados alejados de las recomendaciones de la deliberación. Las conclusiones de esta nueva campaña de mediciones están en general alentadoras, puesto que varios de estos cadenas, en particular, las presentes sobre el TNT, realizaron los esfuerzos necesarios para aplicar las recomendaciones del Consejo de 2011, contribuyendo así a mejorar la comodidad de escucha de los telespectadores. Al contrario, el Consejo tiene en cuenta también la ausencia de acciones de otras cadenas (algunas cadenas musicales o extranjeras disponibles en las redes de los distribuidores). El Consejo se puso en contacto con los editores de servicios de televisión que parecían tener dificultades en la gestión de la intensidad sonora de sus programas, con el fin de fomentarles a tomar los medios necesarios para la aplicación de la deliberación.

Las nuevas pistas de trabajo y reflexión

Con motivo de los trabajos preliminares para el establecimiento de la deliberación, luego en la aplicación de las campañas de medición, el Consejo tuvo en cuenta distintas dificultades que podían reducir los esfuerzos realizados por los editores, los publicistas y sus prestadores de servicios. La situación de los distribuidores (ADSL, satélite, cable) que pueden, a veces sin el conocimiento, producir sobre la intensidad sonora de los servicios de televisión, y también la de los fabricantes (televisores, receptores, amplificadores, etc), puede modificar la calidad de la restitución sonora ante el telespectador. Si estas intervenciones no deberían, generalmente, traer a una puesta en exergo de las secuencias publicitarias, ellas pueden en cambio conducir a situaciones o se devolverán por término medio dos cadenas diferentes con intensidades muy diferentes, en el punto deber de nuevo agarrarse en urgencia del mando a distancia, que se trate de proteger sus propias orejas, el vecino, los niños que duermen, o también sus altavoces.

Además los otros apoyos proponiendo contenido audio (DVD, Blu-Ray, radio, servicios de vídeo a la demanda, etc) pueden aún ser objeto de prácticas de “inflado” del sonido, o contemplar niveles sonoros de restitución muy diferentes, manteniendo una forma de malestar para el auditor. En Internet, para algún contenido audiovisual propuesto en Over The Señal (OTT), la difusión de anuncios antes o durante la visualización del programa, puede a veces perturbar de forma importante la comodidad de escucha del usuario: en efecto sucede aún a menudo que la intensidad sonora de la publicidad no esté armonizada, NI entre un anuncio y otro, NI entre un anuncio y el programa que sigue.     

Estas distintas situaciones hacen, y harán de nuevo, el objeto de observaciones y sugerencias por parte del Consejo al legislador así como al Gobierno, tanto más que más la Unión Europea de radiotelevisión desea hacer evolucionar sus recomendaciones para que una mejor gestión de la intensidad sonora se opere para los servicios audiovisuales propuestos en Internet.

Una mejor información de las cadenas que no depende del reglamento francés, o de los reguladores europeos a las cuales están vinculadas, podría también contribuir a mejorar la comodidad del telespectador. En efecto, algunas cadenas extranjeras ignoran los límites fijados en las cadenas francesas, lo que puede hacer doloroso la navegación en ofertas temáticas, en particular, musicales, y conducido para que cadenas controladas son poco audibles en comparación mientras que al contrario favorecen una determinada calidad de sonido.

En cuanto a las cadenas de televisión, la calidad puede aún mejorarse con el fin de evitar por ejemplo los diálogos poco audibles cubiertos por una música de fondo demasiado presente, tanto en algunas películas como programas de variedades. Por fin, mientras que nuevas formas de codificación audios resultan, en particular, las codificaciones dichas “por objetos sonoros”, el Consejo seguirán siendo vigilantes para que una oferta homogénea de televisión en términos de intensidad sonora, sigue estando disponible para el telespectador.