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Precauciones relativas a la cobertura audiovisual de actos terroristas

Fecha de publicación: martes 25 de octubre de 2016


Francia es afectada por una ola de atentados terroristas de una gran amplitud que es objeto de una cobertura de información extremadamente importante. Si el tratamiento de tales acontecimientos, incluso en el territorio francés, no es inédito para los medios de comunicación, se produce no obstante en un contexto se caracterizado por la multiplicación de los canales y fuentes de información y por el papel creciente de las redes sociales.  

Por lo que se refiere a los medios de comunicación audiovisuales, el artículo 1 de la ley del 30 de septiembre de 1986 relativa a la libertad de comunicación prevé que “ la comunicación al público por vía electrónica sea libre. El ejercicio de esta libertad no puede limitarse sino en la medida requerida, por una parte, por el respeto de la dignidad humana, (…) y, por otra parte, (…) por la protección del orden público (…) “. La clarificación de estas normas generales para su aplicación al tratamiento de actos terroristas fue objeto de una recomendación del Consejo con fecha del 20 de noviembre de 2013, que figura adjunto. 

Más allá de las normas imperativas, los recientes atentados dieron lugar a nuevas interrogaciones sobre las prácticas de los medios de comunicación audiovisuales. Estas interrogaciones son tanto más fuertes cuanto que a pesar de la competencia nuevos protagonistas, los medios de comunicación audiovisuales permanecen los protagonistas centrales de la información del público en tales acontecimientos trágicos y desempeñan un papel fundamental en las representaciones que los telespectadores y auditores se hacen de estos acontecimientos.  

En este contexto el legislador, por el artículo 20 de la ley n° 2016-987 del 21 de julio de 2016 que prorrogaba la aplicación de la ley del 3 de abril de 1955 relativa al estado de urgencia y que llevaba medidas de refuerzo de la lucha antiterrorista, completó el artículo 15 de la ley del 30 de septiembre de 1986 para prever que el Consejo superior del sector audiovisual “(…) elabora un código de buena conducta relativo a la cobertura audiovisual de actos terroristas. » 

Los intercambios que el Consejo tuvieron con los editores de radio y televisión desde los atentados de enero de 2015 evidenciaron bien que, en todas las redacciones, un trabajo de análisis y reflexión sobre sus prácticas se ha llevado, lo que destaca su espíritu de responsabilidad. 

El objeto del presente documento es elaborar un estado de las cuestiones planteadas por la cobertura de acontecimientos terroristas que no pueden ser tratados por normas imperativas y de alcance general respecto a la diversidad de las situaciones encontradas, y de proponer un conjunto de precauciones que deben tomarse para responder.

Este documento se elaboró después de varios encuentros con los representantes de los medios de comunicación audiovisuales y periodistas así como con expertos, organizaciones profesionales, representantes de las víctimas y el Fiscal de la República de París. Tiene en cuenta las reflexiones en curso y las mejores prácticas en uso en las redacciones de los servicios de medios de comunicación audiovisuales. 

Estas recomendaciones se concibieron para permitir a los medios de comunicación reconciliar lo mejor posible, en el tratamiento de los actos terroristas, el imperativo esencial de libre información con otros imperativos de interés general: el buen desarrollo de las investigaciones judiciales y la conservación de la acción de las fuerzas de seguridad; la protección de las víctimas y de sus prójimos y, generalmente, el respeto del principio de dignidad humana.

Se prestó una atención especial a la representación de los terroristas y al tratamiento de las imágenes y sonidos de propaganda.

El Consejo invita a los editores a proseguir su reflexión sobre sus prácticas, teniendo en cuenta, si ya no es el caso, las recomendaciones del presente documento. Las tienen vocación adaptarse a sus especificidades, en particular cuando garantizan un servicio de información sin interrupción o proceden a ediciones especiales. El Consejo invita también a los editores a tomar las mismas precauciones cualesquiera que sean sus canales de difusión de la información, en particular, sus sitios Internet. 

 

1. Precauciones generales.

 

Procedimientos internos fiables son necesarios para la protección de la información entregada. Son más importantes cuando se trata de difusiones en directo. Su definición y su aplicación están incluidas en la organización consustancial a cada redacción. 

El Consejo considera no obstante que es conveniente, cuando tales acontecimientos se producen, que cada una de entre ellas moviliza una célula de crisis colocada bajo la responsabilidad de profesionales experimentados en la materia e instaura un proceso de control y validación interno reforzado, operativos antes de toda toma de antena, cuando tales acontecimientos se producen. 

Considera también que los editores deben preguntarse sobre la oportunidad de establecer un procedimiento que permite una difusión en ligera emisión en diferido con el fin de garantizar la eficacia de este proceso de control y validación. 

 

2. Las precauciones necesarias frente a las investigaciones judiciales y la acción de las fuerzas de seguridad. 

 

El Consejo recuerda que el artículo 1 de la ley del 30 de septiembre de 1986 prevé que la libertad de comunicación pueda ser limitada por las exigencias vinculadas a la protección del orden público: está incluido en la responsabilidad de los editores de no difundir imágenes o sonidos que podrían, en el marco de un ataque terrorista, afectar a la seguridad de las personas.  

En este marco, una serie de prácticas requieren una vigilancia particular. 

En primer lugar, conviene actuar con el mayor discernimiento en la labor de búsqueda de la información con el fin de evitar obstruir, en particular, sobre los lugares de intervención, las fuerzas de seguridad. 

A este respecto, cuando operaciones están en curso, los editores deben abstenerse de toda toma de contacto con los terroristas o los rehenes a la mirada, por una parte, del riesgo de instrumentalisation que implica y, por otra parte, de las consecuencias dramáticas que podrían derivarse que se trata de la seguridad de las personas y del desarrollo de la investigación. Por lo que se refiere a la toma de contacto con las víctimas, los testigos o sus prójimos, conviene demostrar una vigilancia particular, con el fin de no poner en peligro la seguridad de las personas. 

En caso de toma de contacto directa por iniciativa de los terroristas, es indispensable que las autoridades públicas estén informadas inmediatamente y según los procedimientos que habrán definido.

En segundo lugar, la información susceptible de ser revelada por los medios de comunicación audiovisuales, en particular, los elementos de identificación de los terroristas o relativos a su método operatorio, no debe perturbar el trabajo de las fuerzas de seguridad y la autoridad judicial. No deben, en particular, ayudar involuntariamente a comportamientos delincuentes o criminales. 

En todos los casos, es necesario mantener contactos seguidos con las autoridades competentes, que pueden encender las redacciones sobre la exactitud de una información, o incluso, en algunos casos, la oportunidad de diferir la difusión.

 

3. Las precauciones que deben tomarse frente a la presentación terroristas y al tratamiento de las imágenes de propaganda. 

 

El tratamiento de los actos terroristas puede conducir a fenómenos de desarrollo, o incluso de glorificación susceptibles de causar comportamientos mimétiques; esta es la razón por la que es esencial que los editores prosiguen una reflexión particular sobre el tratamiento de la información vinculada a la identidad de los terroristas. 

La oportunidad de anonymiser los autores de actos terroristas están incluidos en la libertad editorial de los difusores. Los elementos recogidos por el Consejo en la concertación que llevó pusieron de manifiesto en efecto que no existe única respuesta satisfactoria a la cuestión si conviene o no difundir su identidad o su imagen. 

Corresponde a los editores formular su valoración individualmente, teniendo en cuenta las circunstancias y las condiciones de difusión, en particular, de multidifusión.

Conviene también demostrar una vigilancia particular en el tratamiento de los temas relativos a la personalidad o al curso de los autores de estos actos, velando no presentarlos bajo un aspecto que podría percibirse como positivo o que podría chocar las víctimas, a sus prójimos o al público.

La difusión de elementos de propaganda (imágenes, sonidos o términos empleados) con fines de información está incluida también en la libertad de los editores. El Consejo preconiza no obstante, en la medida de lo posible, evitar su puesta a la antena y, en caso de difusión, hacer prueba de la mayor prudencia, en particular, acompañándolos de los elementos editoriales adaptados y de las precisiones en cuanto a su origen.

 

4. Las precauciones que deben tomarse frente a las víctimas. 

 

El Consejo recuerda que los artículos 1 y 15 de la ley del 30 de septiembre de 1986 preven que la libertad de comunicación pueda ser limitada, en particular, por las exigencias vinculadas al respeto de la dignidad humana. La recomendación del 20 de noviembre de 2013 enuncia normas que deben seguirse con el fin de no difundir imágenes que pueden afectar a la dignidad de las víctimas, de los rehenes o de sus prójimos. 

Más allá, conviene tener en cuenta, en la recopilación de los testimonios de las víctimas o testigos directos, el estado de vulnerabilidad en el cual pueden encontrarse. Los editores deben guardar al espíritu que algunas personas que aceptan dar prueba pueden ser en estado de choque y no estar realmente en condiciones de estar de acuerdo de manera encendida a la captación de su imagen o su observación. 

Además una vigilancia particular es de puesta que se trata de la adquisición en calidad de pago de documentos aficionados, realizados en ataques terroristas. El Consejo recomienda no hay más que de manera excepcional, con el fin de evitar animar a algunas personas a recoger sonidos e imágenes en acontecimientos dramáticos, en la única perspectiva de poder sacarlos partido, sin tener en cuenta el efecto de tales prácticas sobre las víctimas.  

 

5. Las precauciones que deben tomarse para reforzar la fiabilidad de la información difundida. 

 

El Consejo recuerda que la mayoría de los convenios de los editores privados, los pliegos de condiciones de los editores del sector público así como la recomendación del 20 de noviembre de 2013 contienen obligaciones relativas al rigor en la presentación y el tratamiento de la información.

Muy especialmente en el marco del tratamiento de un atentado que se desarrolla en el territorio nacional, el Consejo invita a los editores a demostrar precauciones reforzadas, a fin, en particular, de no contribuir a abastecer movimientos de pánico o a acentuar el carácter anxiogène de una situación. 

Parece así esencial hacer prueba de la mayor prudencia que se trata de la difusión de información no confirmada y susceptible de abastecer la tensión y el pánico que puede apoderarse de las personas presentes en los lugares de los acontecimientos y más generalmente del público. En efecto, las precauciones como el empleo del condicional no bastan siempre para que el público tenga conciencia del carácter dudoso de una información. En toda situación, precisarse el origen de la información debe y rectificarse cuanto antes los errores que pueden cometerse deben y de manera repetida. 

Una vigilancia particular debe referirse a la difusión de testimonios recogidos al vivo, en ausencia de información clara y confirmada sobre el desarrollo de los acontecimientos. Conviene también preguntarse sobre la dimensión realmente informativa de algunos de los testimonios. En efecto, habida cuenta del contexto, los testigos pueden, incluso involuntariamente, ampliar los hechos o retransmitir rumores. 

Los editores deberían también demostrar una prudencia particular cuando deciden recurrir a la difusión de imágenes o sonidos procedente de registros aficionados, por una parte reforzando los procesos de comprobación, por otra parte el contextualizando. 

Tratándose, por fin, de la elección y la presentación de los expertos, éstos están incluidos en la libertad editorial de los medios de comunicación. Sin embargo, algunos participantes expresándose a la antena de conformidad con experto están invitados con el fin de encender y comentar este tipo de acontecimientos sin que el público esté informado siempre claramente de su calidad y su curso. Por lo tanto, el Consejo sugiere velar por todo medio que debe presentarse de manera sistemática y regular los expertos y su trayectoria personal, susceptible de influir sobre su análisis.

El presente documento se publicará en el Boletín Oficial de la República Francesa.

 

Hecho en París, el 20 de octubre de 2016.

Para el Consejo superior del sector audiovisual:

El Presidente

O. SCHRAMECK 

 

 

ANEXO 1: TEXTOS APLICABLES A LA COBERTURA AUDIOVISUAL DE ACTOS TERRORISTAS

El artículo 1 de la ley del 30 de septiembre de 1986 relativa a la libertad de comunicación dispone: “ La comunicación al público por vía electrónica es libre. El ejercicio de esta libertad no puede limitarse sino en la medida requerida, por una parte, por el respeto de la dignidad humana, de la libertad y la propiedad de otros, del carácter pluralista de la expresión de las corrientes de pensamiento y opinión y, por otra parte, por la protección de la infancia y la adolescencia, por la protección del orden público, por las necesidades de la defensa nacional, por las exigencias de servicio público, por las dificultades técnicas inherentes a los medios de comunicación, así como por la necesidad, para los servicios audiovisuales, de desarrollar la producción audiovisual. (…) »

El artículo 3-1 de esta misma ley dispone: “ El Consejo superior del sector audiovisual, autoridad pública independiente dotada con la personalidad moral, garantiza el ejercicio de la libertad de comunicación audiovisual por todo método de comunicación electrónico, en las condiciones definidas por la presente ley. (…) »

El artículo 15 de esta ley dispone: “ El Consejo superior del sector audiovisual vela por la protección de la infancia y la adolescencia y al respeto de la dignidad de la persona en los programas puestos a disposición del público por un servicio de comunicación audiovisual. (…) Elabora un código de buena conducta relativo a la cobertura audiovisual de actos terroristas. »

El Consejo por otro lado adoptó la siguiente recomendación: 

Recomendación n° 2013-04 del 20 de noviembre de 2013 relativo al tratamiento de los conflictos internacionales, de las guerras civiles y actos terroristas por los servicios de comunicación audiovisual

« El Consejo recomienda a los editores, para cada una emisiones que tratan de estos hechos de velar por el respeto de los siguientes principios: 

1. Dignidad humana

• Absteniéndose presentar de manera manifiestamente complaciente la violencia o el sufrimiento humano cuando se difunden algunas imágenes de personas matadas o heridas y reacciones de sus prójimos;

• Preservando la dignidad de las personas tomadas en rehén, en particular, cuando los raptores utilizan su imagen o cualquier otro elemento que permite definirlos;

• Respetando escrupulosamente las claúsulas de los convenios de Ginebra y sus protocolos adicionales relativas a la protección de los presos de guerra y las personas civiles en tiempo de guerra.

 

2. Orden público y honradez de la información

• Tratando con la ponderación y el rigor indispensables los conflictos internacionales susceptibles de abastecer tensiones y antagonismos en la población o de implicar, hacia algunas comunidades o algunos países, actitudes de rechazo o xenofobia;

• Comprobando la exactitud de la información difundida o, en caso de incertidumbre, combinándolos con reservas, presentándolos al condicional y citando la procedencia y la fecha, a reserva de la protección de las fuentes, en particular, garantizada por la ley n°2010-1 del 4 de enero de 2010 relativo a la protección del secreto de las fuentes de los periodistas;

• Procediendo en caso de difusión de información inexacta, a su rectificación cuanto antes y en condiciones de exposición comparables;

• Acompañando la difusión de imágenes de archivos de una mención a la antena para indicar este origen.

 

3. Protección de las personas

• Velando por que la difusión de sonidos y/o imágenes difícilmente sostenibles o sea sistemáticamente precedida de una advertencia explícita al público destinado a proteger las personas más vulnerables de su posible impacto;

• Velando, con una vigilancia constante, al respeto de las normas decretadas por la recomendación del 7 de junio de 2005 a los editores de servicios de televisión que se refiere a la descripción juventud y la clasificación de los programas y al de la deliberación del 20 de diciembre de 2011 relativa a la protección joven del público, a la deontología y la accesibilidad de los programas sobre los servicios de medios de comunicación audiovisuales a la demanda. »

 

 ANEXO 2: ELEMENTOS RELATIVOS a la CONCERTACIÓN que PRECEDE la ELABORACIÓN del PRESENTE Documento

13 de septiembre de 2016: Primera reunión con los editores de televisión y radio

Estaban presentes:

  • Arte, 
  • Canal +, 
  • Euronews, 
  • Francia Medios de comunicación Mundo, 
  • Francia Televisiones, 
  • Lagardère, 
  • LCP-AN, 
  • Metrópolis Televisión, 
  • NextRadioTV, 
  • Público Senado, 
  • Radio France, 
  • RTL, 
  • el Sindicato interprofesional de las radios y televisiones independientes (SIRTI),
  • TF1.

 

23 de septiembre de 2016: Reunión con expertos 

Estaban presentes:

  • Sr. Jean-Charles BRISARD, Presidente del Centro de análisis del terrorismo;
  • Sr. Pierre CONESA, amo de conferencias a la IEP de París; 
  • Sr. François JOST, profesor de las universidades, director del laboratorio Comunicación y medios de comunicación;
  • Sr. Pierre LEFÉBURE, amo de conferencias a la Universidad París 13 – LCP-IRISSO;  
  • Sr. Gérôme TRUCO, sociólogo.

 

29 de septiembre de 2016: Reunión con representantes de periodistas así como personalidades cualificadas

Estaban presentes:

  • Sr. Jean-Luc BARDET, redactor jefe Francia de la Agencia France Presse (AFP);
  • Sr. Paul COPPIN, responsable jurídico de Reporters sin fronteras;
  • Sr. Olivier DA LAGE, miembro de la oficina nacional del Sindicato nacional de los periodistas (SNJ);
  • Sr. Stéphane DELFOUR, responsable vídeo Francia de la AFP;
  • Sr. Patrick EVENO, Presidente del Observatorio de la deontología de la información;
  • Mme Dominique PRADALIE, Secretario General del SNJ.

 

3 de octubre de 2016: Segunda reunión con los editores de televisión y radio

Estaban presentes:

  • Arte, 
  • Canal +, 
  • Euronews, 
  • Francia Medios de comunicación Mundo, 
  • Francia Televisiones, 
  • Lagardère, 
  • LCP-AN, 
  • Metrópolis Televisión, 
  • NextRadioTV, 
  • Público Senado, 
  • Radio France, 
  • RTL, 
  • el SIRTI,
  • TF1.

 

12 de octubre de 2016: Audiencia en órgano colegiado plenario de los representantes del Instituto nacional de ayuda a las víctimas y mediación (INAVEM):

  • Sr. Jérôme BERTIN, Director General por sustitución del INAVEM;
  • Mme Olivia MONS, responsable de la comunicación del INAVEM.

 

12 de octubre de 2016: Audiencia en órgano colegiado plenario de:

  • Sr. François MOLINS, Fiscal de la República de París;
  • Mme Agnès THIBAULT-LECUIVRE, ViceProcureure de la República.

 

17 de octubre de 2016: Tercera reunión con los representantes de los editores de televisión y radio 

Estaban presentes:

  • Arte, 
  • Canal +, 
  • Euronews, 
  • Francia Medios de comunicación Mundo, 
  • Francia Televisiones, 
  • Lagardère, 
  • LCP-AN, 
  • Metrópolis Televisión, 
  • NextRadioTV, 
  • Público Senado, 
  • Radio France, 
  • RTL, 
  • el SIRTI,
  • TF1. 

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