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El volumen sonoro de los programas televisados

¿Qué hace la CSA para que las cadenas dejen de subir el sonido en el momento de las pantallas publicitarias?

El aumento del volumen sonoro de la televisión en el momento de las pantallas publicitarias es, desde hace varios años, un tema de trabajo para la CSA. Preocupado de la comodidad de los telespectadores, organizó desde 1992 varias campañas de mediciones de la intensidad sonora de los programas. Éstas sólo habían permitido mejoras parciales, a falta de herramientas permitiendo considerar precisamente las excursiones sonoras percibidas como excesivas. Pero a partir del año 2010, el Consejo pudo aportar una solución concreta a este problema estableciendo un calendario que se extendía de diciembre de 2011 a 2013.

Un valor medio que debe respetarse

Tras una concertación con los editores y las organizaciones profesionales interesadas, el Consejo adoptó una deliberación el 19 de julio de 2011. Fijando modalidades técnicas precisas para mejorar la comodidad de escucha y un calendario para las cadenas y los productores, contempla al control por los editores de la intensidad sonora de los programas y publicidad difundidos.

Así pues, desde mediados de diciembre de 2011, una reducción y una alineación generalizada de la intensidad sonora media de las cadenas permite a los telespectadores pasar el al otro sin sufrir importantes diferencias, por poco que sus receptores de televisión no introducen nuevas divergencias. Las medidas técnicas realizadas por el Consejo sobre las cadenas nacionales gratuitas del TNT durante venticuatro horas indican que la mayoría de entre ellas realizó las acciones previstas por la deliberación. En efecto, la intensidad sonora media de estas cadenas medida durante venticuatro horas es muy próxima al valor -23 LUFS (unidad de medida de la intensidad sonora de una secuencia audio) preconizado por el Consejo. Algunas de estas intensidades sonoras medias presentan un perfil muy poco variable sobre el día, mientras que otros tienen una mayor variación.

Una variación reducida para la publicidad

Se encuadran desde el 1 de enero de 2012, la variación de intensidad sonora en el paso de un programa a una publicidad. Estas variaciones no pueden en adelante sobrepasar un límite máximo considerado como el del desconcierto auditivo para los telespectadores. Esta variación no será tampoco inevitablemente nula, por ejemplo entre un final de programa “calma” seguido de una publicidad. 

Desde el 1 de enero de 2013 , la variación de intensidad sonora para la publicidad es aún más escasos que el límite máximo tal como se define más arriba. Los resultados son satisfactorios para lo que es cadenas del TNT que hicieron esfuerzos técnicos y humanos para poner correctamente trabaja esta deliberación. Acciones siguen siendo no obstante aún necesarias, en particular para algunos canales temáticos o extranjeros disponibles en algunas redes de los distribuidores, con el fin de proponer a los telespectadores una oferta homogénea en cuanto a la intensidad sonora. El Consejo va a proseguir sus intercambios con los equipos técnicos de las cadenas en cuestión.

Medidas complementarias deben también preverse, en particular, por parte de los fabricantes de televisores y distribuidores (ADSL, satélite, cable) que deben asociarse a este esfuerzo de homogeneización de la intensidad sonora. En esta dinámica, y mientras que los métodos de consumo de los servicios de televisión evolucionan y que las tecnologías progresaran, se identificaron nuevas pistas de trabajo y reflexión, sobre la inteligibilidad de los diálogos o la publicidad presente en el contenido difundido en Internet.

 

Consulte la rúbrica consagrada a la intensidad sonora a la televisión.

En algunas emisiones, el ruido de fondo es tanto fuerte que cubre los diálogos. ¿La CSA puede remediar esta situación?

La CSA ya pudo constatar que algunas emisiones de televisión pueden tener un ruido de fondo, parte integral de la obra audiovisual, que puede resultar torpe. Si se sufre de algunas deficiencias auditivas, el ruido de fondo puede parecer parasitar los diálogos.

El legislador no obstante no asignó a la CSA de competencias que le permitían imponer un determinado nivel de inteligibilidad de los programas difundidos sobre las cadenas de televisión, nivel que convendría calificar, para que sean accesibles al mayor número. Sólo normas referentes a la intensidad sonora de las cadenas, y los programas y anuncios que las componen, en efecto pudieron elaborarse en aplicación de las disposiciones seleccionadas por el Parlamento, lo que fue objeto de la deliberación sobre la intensidad sonora en televisión adoptada por el Consejo el 19 de julio de 2011. En cambio, un defecto de equilibrio entre los elementos sonoros de un único programa no puede sancionarse. Conviene por otro lado tener en cuenta que es aún complejo y costoso caracterizar técnicamente la inteligibilidad de programas en ausencia de métodos y herramientas que permitirían realizar esta medida de manera automatizada y potente.

La CSA sigue siendo sin embargo atenta a estas dificultades e hizo mención de esta cuestión en su informe sobre la intensidad sonora a la televisión, entregado al Parlamento para los años 2012 y 2013.