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Los programas

¿Cuáles son las normas impuestas a las radios en cuanto a protección de los menores?

La radio es unos medios de comunicación muy apreciada de los adolescentes. Escuchan principalmente estaciones que proponen música, juegos, bromas telefónicas, información y animación. Estas emisiones se programan en los tramos de fuerte audiencia, la mañana entre 6 horas y 9 horas y la noche de 21 horas a medianoche.

Los programas de libre antena difundidos en tarde encuentran también un vivo éxito adjunto a estos auditores ya que les permiten expresarse libremente sobre los temas de su elección. Los temas relativos a las relaciones enamoradas y a la sexualidad constituyen una proporción importante de los debates que tienen lugar en estas emisiones. Pero el carácter informativo y pedagógico no es el elemento todavía dominante en las respuestas establecidas a las interrogaciones de los auditores: se oculta a menudo en favor de un humor a veces dudoso, que no está inevitablemente en adecuación con la interrogación expresada por la oyente o el auditor.

A la escucha de estos programas, el Consejo destacó que algunas observaciones estaban en contradicción con el concepto de dignidad humana, y que otros podían chocar la sensibilidad de los mineros de 16 años debido a su crudeza, o incluso de su obscenidad, y de una representación deteriorando de la sexualidad. Si los adultos pueden fácilmente tomar de la distancia frente a este tipo de observación, los adolescentes y los preadolescentes, por naturaleza más vulnerables, corren el riesgo de ser perturbados.

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 15 de la ley del 30 de septiembre de 1986, el Consejo es el garante de la protección de la infancia y la adolescencia en los programas puestos a disposición del público por un servicio de comunicación audiovisual. Debe, en particular, velar por que ningún programa susceptible de perjudicar a la expansión física, mental o moral de los mineros se difunda sobre una radio, excepto cuando está garantizado por la elección de la hora de difusión que mineros no deberían poder oírlos.

Según los términos de la deliberación del Consejo del 10 de febrero de 2004, ninguna radio debe difundir entre 6 horas y 22:30 de programas susceptibles de chocar la sensibilidad de los auditores menor de 16 años.

Los programas pornográficos o de enorme violencia hacen, por su parte, el objeto de una prohibición total de difusión debido a la ausencia de dispositivo técnica que permite, en el caso de las radios, de garantizar que solamente los adultos hay.

Sobre el fundamento de la ley del 30 de septiembre de 1986 y la deliberación del 10 de febrero de 2004, la acción del Consejo se basa también en los compromisos suscritos por los operadores radiofónicos en la firma de sus convenios.

La mayoría de las recientes intervenciones del Consejo (cartas a las estaciones en cuestión, puestas en residencia y sanciones financiera) se refirió a observaciones relativas a la sexualidad, mencionada en términos crudos y obscenos, afectando a la dignidad de la mujer. Entre los otros motivos de intervención del Consejo pueden también se observaron las observaciones que incitan a la violencia, pudiendo causar el miedo, o animando a los auditores a prácticas o comportamientos delincuentes o incívicos.

 

Consulte la deliberación de la CSA del 10 de febrero de 2004 sobre la protección de los menores a la radio.

 
 

¿Cuáles son las normas para el acceso a la antena de las personalidades políticas?

La ley confía al Consejo superior del sector audiovisual la misión de garantizar el pluralismo de la expresión de las corrientes de pensamiento y opinión en los medios de comunicación audiovisuales. Este pluralismo se definió como “interno”, es decir quiere que el equilibrio entre las opiniones y las opiniones estuviera respetado por cada cadena o estación (y no “externo”, lo que sería el caso si las corrientes de pensamiento debían ser representadas cada uno por al menos unos medios de comunicación audiovisual).
 
Aparte de las épocas de elecciones, durante que se pone en lugar un dispositivo específico de relación y seguimiento del tiempo de palabra y antena de las personalidades políticas, el Consejo comprueba, a lo largo del año, la aplicación por los medios de comunicación audiovisuales de las normas que definió.

De acuerdo con la ley, el tiempo de palabra de las personalidades políticas transmitido por los servicios de televisión y radio en el Consejo se comunica cada mes a los Presidentes del Senado y la Asamblea nacional y a los responsables de los partidos políticos representados al Parlamento. Se publican también in situ este.
 
Los períodos de campaña electoral son objeto de una vigilancia muy particular por parte del Consejo. El legislador pide a la CSA dirigir deliberaciones a los servicios de comunicación audiovisual por el período de tiempo de las campañas. El Consejo va más allá: se produce previamente la apertura de las campañas oficiales, para precisar las condiciones del respeto del pluralismo que pueden variar según el tipo de escrutinio.  Adoptó también, el 4 de enero de 2011, una deliberación relativa al pluralismo en época de elecciones, cualquiera que sea el escrutinio. 
  
Las disposiciones de aplicación de los principios definidos en las deliberaciones están incluidas en la responsabilidad editorial de los difusores. Si la CSA constata desequilibrios manifiestos, puede pedir a la cadena, o incluso ponerla en residencia, de restablecer el equilibrio entre los candidatos, las listas o los partidos políticos. Pero el juez de la elección está el solo que puede verdaderamente actuar sobre el resultado de un escrutinio.
 
Por otra parte, la CSA está encargada de fijar las condiciones de programación y producción de las emisiones de las campañas oficiales radiotelevisadas difundidas por el servicio público (artículo 16 de la ley del 30 de septiembre de 1986 modificada), cuando las están previstas por el código electoral.
 
El artículo 55 de esta misma ley confía también a la CSA el cuidado de fijar las modalidades según las cuales se concede un tiempo de intervención, sobre las antenas del servicio público, a las formaciones políticas representadas por un grupo en una u otros de las Asambleas. Estas emisiones, dichas “de expresión directa”, se organizan también para las organizaciones sindicales y profesionales representativas a escala nacional.
 
Recordemos por fin que las emisiones publicitarias de carácter político están prohibidas a la radio y a la televisión (artículo 14 de la ley del 30 de septiembre de 1986 relativa a la libertad de comunicación).

Consulte la rúbrica consagrada al pluralismo político y a las campañas electorales.
 

¿Cómo se ejerce el control de la publicidad?

La CSA tiene por misión de controlar el objeto, el contenido y las modalidades de programación de los anuncios. Este control se efectúa a posteriori desde 1993. En caso de difusión de un mensaje no conforme a las leyes y Reglamentos vigentes, la CSA puede intervenir ante los difusores para pedir la sentencia inmediata de la campaña o prohibir toda nueva difusión.
 
Para evitar las dificultades que plantearía una campaña juzgada no conforme a la reglamentación, los publicistas y las agencias de publicidad presentan su mensaje, antes de su difusión, a la Autoridad de reglamento profesional de la publicidad (ARPP, ej. Oficina de comprobación de la publicidad), una asociación interprofesional de autodisciplina, que emite un dictamen sobre la compatibilidad de este proyecto con los textos. Este dictamen no vincula los difusores que pueden pasar además pero puede permitir a los interesados evitar infringir las disposiciones legales, reglamentarias o deontológicas. , En la práctica, casi sistemáticamente es reclamado por los controles publicitarios de los servicios de televisión.
 
La publicidad y el patrocinio televisada son regulada por el decreto n°92-280 del 27 de marzo de 1992.
 
La publicidad se define como “toda forma de mensaje televisado difundido mediante sueldo u otra contrapartida en vista o de promover el suministro de bienes o servicios, incluidas las que se presentan bajo su nombre genérico, en el marco de una actividad comercial, industrial, artesanal o de profesión liberal, o garantizar la promoción comercial de una empresa pública o privada. Esta definición no incluye las ofertas directas al público para la venta, la compra o el alquiler de productos o para el suministro de servicios mediante sueldo“.
 
El patrocinio es “toda contribución de una empresa o de una persona jurídica pública o privada o de una persona física, no ejerciendo actividades de edición de servicios de televisión o medios de comunicación audiovisuales a la solicitud o de producción de obras audiovisuales, a la financiación de servicios de televisión o programas con el fin de promover su nombre, su marca, su imagen o sus actividades”.
 
Las intervenciones más frecuentes de la CSA se refieren a casos de publicidad clandestina e incumplimientos a las normas de patrocinio.
 
La publicidad clandestina está prohibida. Es “la presentación verbal o visual de mercancías, servicios, el nombre, la marca o las actividades de un productor de mercancías o de un suministrador de servicios en programas, cuando esta presentación se hace en un objetivo publicitario”.
 
 Según la importancia del incumplimiento constatado y su repetición, el Consejo puede:
 - escribir al difusor para llamar su atención sobre un incumplimiento constatado sobre su antena,
 - emplazar a cumplir la reglamentación,
 - en los casos más graves, iniciar un procedimiento de sanción que puede, en particular, dar lugar la entrega de una sanción pecuniaria.

¿Cuáles son las normas que se aplican para las campañas de interés general?

Estas campañas son organizadas, sobre los medios de comunicación de servicio público, por una circular de un Primer Ministro incluida la última versión con fecha del 20 de septiembre de 2010 (DO del 22 de septiembre de 2010).

Su difusión en las pantallas publicitarias se menciona en el artículo 14 del decreto del 27 de marzo de 1992 relativo a la publicidad, al patrocinio y a la telecompra. La CSA no tiene su tiempo de antena en cuenta en su control de la duración máxima de las pantallas publicitarias difundidas por las cadenas.

¿A qué condiciones una radio puede difundir mensajes de publicidad local?

El decreto n° 94-972 del 9 de noviembre de 1994 introdujo la posibilidad de difundir mensajes de publicidad local para las radios que difundían un programa de interés local de una duración mínima las tres horas al día, entre 6:00 y 22:00, sobre una zona inferior a seis millones de habitantes. Esta posibilidad se abrió a las radios que tienen por vocación de inscribirse en el paisaje local proponiendo un programa de interés local.

La CSA precisó, en función de las características del programa difundido por los servicios de radiodifusión sonora, el tipo de operador pudiendo tener acceso a la publicidad local.

Se excluyen las radios de categoría D, servicios temáticos a vocación nacional, de la cual la vocación es la difusión de un programa temático sobre el territorio nacional sin desenganches locales, y las radios de categoría E, radios generalistas a vocación nacional, de los cuales el objetivo es la difusión en el territorio nacional de emisiones que hacen una amplia parte a la información, ofreciendo una gran diversidad de programas y que tienen la posibilidad, dentro del límite diario de una hora, efectuar desenganches destinados a la difusión de información.

Tienen pues accesos a la publicidad local:

  • las radios de categoría A, servicios asociativos seleccionables para el Fondo de apoyo a la expresión radiofónica, que los vuelven a las raíces comerciales procediendo de los mensajes de publicidad o patrocinio difundidos a la antena son inferiores al 20% de su volumen de negocios. Estas radios tienen por vocación de ser radios de proximidad, radios comunitarias, culturales o escolares. Deben consagrar a los programas de interés local al menos las cuatro horas diarias entre 6 horas y 22 horas;
  • las radios de categoría B, de servicios locales o regionales independientes no difundiendo programa nacional definido y de los que la zona de servicio de comunicación cubre a una población inferior a seis millones de habitantes. Estos servicios independientes que no difunden programa nacional definido se caracterizan por la presencia, en sus emisiones, de un programa de interés local de una duración diaria, excluyendo publicidad, de al menos cuatro horas entre 6 horas y las 22.
  • las radios de categoría C, de servicios locales o regionales difundiendo el programa de una red temática a vocación nacional de la que la zona de servicio de comunicación no cubre a una población de más de seis millones de habitantes. Estos servicios no se caracterizan la difusión diaria de un programa de interés local y, en complemento, de un programa definido proporcionado por una red temática a vocación nacional. La duración diaria del programa de interés local no puede ser inferior a las tres horas, fuera de la publicidad, entre 6 horas y las 22.

El convenio firmado por el operador con la CSA fija las características del programa de interés local, su naturaleza y su duración.

El programa de interés local debe ser realizado localmente por personas o servicios locales directamente remuneradas por el titular de la autorización. Debe implicar emisiones de información local, emisiones de servicios de proximidad o consagrados a la expresión o a la vida local, ficciones radiofónicas y emisiones musicales cuya composición o animación tienen un carácter local, así como todos los programas producidos y difundidos localmente por el explotador en un objetivo educativo y cultural.

También se consideran como programa local las emisiones difundidas en el marco de un acuerdo de programación celebrado con uno o más radios que pertenecen a la misma categoría y que sirven una zona situada en el resorte geográfico del mismo Comité técnico radiofónico o en el resorte de un Comité contiguo y las emisiones que hacen. parte del programa local de esta o de estas radios.

La duración máxima de difusión de los mensajes de publicidad local se limita al 25% de la duración de difusión del programa de interés local, fuera de la publicidad, por período de las 24. El tiempo consagrado a la publicidad local varía pues en función de la duración del desenganche local.

 

Consulte la rúbrica sobre las radios FM.

¿Cuánto tiempo una radio debe conservar sus emisiones después de su difusión?

El titular de un autrorisation de difusión de radio debe conservar durante un mes un registro de las emisiones que difunde, así como el conductor correspondiente.

A petición del Consejo o el Comité territorial del sector audiovisual, debe proporcionar en los ocho días copia de los elementos pedidos.

El registro debe realizarse sobre cintas de vídeo VHS, utilizando la banda su, a una velocidad de desenfilada de 2,37 cm/s, o sobre bandas de un cuarto de pulgada, a una velocidad de desenfilada de 4,75 ó 9,5 cm/s, o en soporte CD-ROM (formato Real Audio).