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El papel y las misiones de la CSA

¿A que sirve la CSA?

Lo que hace la CSA

  • La CSA administra y asigna las frecuencias destinadas a la radio y a la televisión.
  • La CSA expide autorizaciones, combinadas con convenios, a las televisiones y a las radios difundidas por vía hertziana terrestre. Acordado oficialmente o recibe la declaración de los servicios de comunicación audiovisual difundidos por cable, por satélite, por Internet, por ADSL, etc
  • La CSA se asegura del respeto por todos los operadores de las leyes y de la reglamentación en vigor y puede sancionar la que está en infracción.
  • La CSA posee un poder de codecisión (denominado “dictamen favorable”) en el nombramiento de los Presidentes de Francia Televisiones, de Radio France y la sociedad a cargo del sector audiovisual exterior de Francia (AEF).
  • La CSA vela por el respeto de la dignidad humana en los medios de comunicación audiovisuales.
  • La CSA vela por el respeto de la expresión pluralista de las corrientes de opinión sobre las antenas.
  • La CSA vela por el rigor en el tratamiento de la información en los medios de comunicación audiovisuales.
  • La CSA organiza las campañas electorales a la radio y a la televisión.
  • La CSA vela por la protección de los jóvenes telespectadores y auditores.
  • La CSA favorece la accesibilidad de los programas a las personas que sufren de una desventaja auditiva o visual y la representación de la diversidad de nuestra sociedad en los medios de comunicación audiovisuales.
  • La CSA vela por la protección de los consumidores. 
  • La CSA contribuye a las acciones en favor de la protección de la salud.
  • La CSA está encargada de “velar por la defensa y a la ilustración de la lengua y la cultura francesas” sobre las antenas.
  • La CSA emite dictámenes al Gobierno sobre los proyectos de ley y decretos relativos al sector de la comunicación audiovisual.
  • La CSA es competente para examinar las posibles dificultades de recepción de los programas encontradas por los auditores y los telespectadores.  

Lo que no hace la CSA

  • La CSA no es un órgano de censura: interviene nunca ante una cadena de televisión o de una estación de radio antes de la difusión de un programa.
  • Incluso si está atento a las reacciones de los telespectadores, la CSA no puede, debido a la libertad editorial a disposición de radios y televisiones, pedir restablecer una emisión suprimida, programar más o menos películas o programas de variedades, menores repetir algunos programas.
  • La CSA no es responsable de la aplicación del derecho de respuesta a la radio y a la televisión. Toda persona que desea ejercer este derecho debe directamente dirigirse a la cadena o a la estación que difunde las observaciones incriminadas.
  • La CSA no realiza ningún sondeo o investiga de opinión. Cuando se hace mención, a la radio, a la televisión o en la prensa escrita, de un “sondeo CSA” o de una “investigación CSA”, se trata del instituto de sondeo CSA, homónimo del Consejo.
  • Las películas publicitarias proyectadas en las salas de cine no son competencia de la CSA.
  • No encarga a la CSA de la percepción de la contribución al sector audiovisual público (el canon) que deben pagar cada año los dueños de un receptor de televisión. Todo telespectador que desea pedir una exención de esta contribución u obtener información sobre las penalidades por demora debe pues dirigirse al centro de los impuestos de los que señala.
  • La CSA no es responsable de la atribución a las películas de cine de las prohibiciones a los mineros. Es la Comisión de clasificación colocada al lado del Centro nacional del cine y la imagen animada que se encarga. 

¿La CSA es un censor?

Telespectadores y auditores acusan a menudo a la CSA “han censurado erróneamente” tal o cual programa. O “de autorizarlo”. Ahora bien, el Consejo no practica ninguna forma de censura, ya que la ley no se lo permite, y, por añadidura, no es su filosofía.

Esta creencia tiene con todo la vida dura. ¿Subsiste debido a la tradición jacobina del funcionamiento de nuestras instituciones? ¿Se debe al recuerdo de una televisión que, a sus principios, fue controlada estrechamente por las autoridades públicas? Los psicosociólogos podrían decirnos más, pero lo que está seguro, esto son que numerosos son los que piensan aún que las televisiones y las radios deben obtener una luz verde de la CSA para la difusión de sus programas. No es el caso.

Francia prohíbe toda censura

La ley del 30 de septiembre de 1986 sobre la libertad de comunicación dispone, en su artículo 1, que “la comunicación al público por vía electrónica [por televisión y radio, en particular,] es libre”. Por este artículo, simbólicamente colocado en cabeza de la ley, Francia decidió prohibir toda censura, es decir, todo control de los programas por las autoridades públicas antes de su difusión.

Sin embargo, nuestro país no puede conceder frecuencias – un bien público – a operadores sin que éstos sean vigilantes sobre el contenido de los programas que ponen a disposición del público. La ley prosigue: “el ejercicio de esta libertad no puede limitarse sino en la medida requerida, por una parte por el respeto de la dignidad humana, de la libertad y la propiedad de otros, del carácter pluralista de la expresión de las corrientes de pensamiento y opinión y, por otra parte, por la protección de la infancia y la adolescencia, por la protección del orden público, por las necesidades de la defensa nacional, por las exigencias de servicio público, por las dificultades técnicas inherentes a los medios de comunicación, así como por la necesidad, para los servicios audiovisuales, de desarrollar la producción audiovisual”.

Para asegurarse de esta vigilancia, la CSA, institución independiente del poder político, publica recomendaciones y deliberaciones que encuadran la presencia a la antena de las personalidades políticas, los programas que podrían perjudicar a los mineros, la difusión de anuncios, etc además, concluye, con cada nueva cadena de televisión y radio, un convenio por el que se definen sus compromisos, en particular, en cuanto a contenido de los programas.

Un derecho de fiscalización a posteriori

La cadena está sola responsable de lo que pone a la antena. En cambio, la CSA tiene un derecho de fiscalización a posteriori sobre lo que se difunde. Cuando proceda, interviene ante la cadena si ésta no respetó sus compromisos. Puede entonces enviarle una carta de observación, una advertencia, un emplazamiento, o incluso lanzar un procedimiento de sanción.

La CSA no es pues un censor, sino una instancia de reglamento, destinada para que las pantallas y antenas francesas son a la vez libres y respetuosas de la paz social y la sensibilidad de cada ciudadano. Un método de funcionamiento característico de las democracias modernas que, para la mayoría, lo adoptaron desde hace 25 años.

¿La CSA tiene cuenta reacciones de los telespectadores y auditores?

A longitud de años, los millares de horas de programas de las cadenas nacionales, regionales, locales y de las cadenas del cable y el satélite son objeto de un control por parte de la CSA. Comprueba así si las emisiones difundidas se ajustan a las leyes, Reglamentos y, los casos pagadero, compromisos convencionales de las televisiones y radios.
 
Si constata una infracción, la CSA informa inmediatamente al responsable. Dispone también de un poder de sanción administrativa que se ejerce después de emplazamiento y que puede llegar hasta la retirada de la autorización de emitir o difundir. La relación de una infracción puede pues constituir la primera etapa de un procedimiento que puede conseguir una sanción, en caso de repetición.
 
Puede, si lo desea, informar a la CSA de una infracción probable. Procederá a una comprobación de los elementos así elevados a su conocimiento.

El formulario para alertar la CSA sobre un programa.

¿Cuáles son los poderes de sanción de la CSA?

El Consejo dispone de un poder de sanción respecto a los editores de servicios de comunicación audiovisual (radios, televisiones, servicios de medios de comunicación audiovisuales a la demanda, públicos y privados), de los distribuidores de servicios de comunicación audiovisual así como de los operadores de redes satelitarios. Este poder de sanción se ejerce después de emplazamiento (excepto acerca del artículo 42-3 de la ley del 30 de septiembre de 1986).

El emplazamiento tiene valor de advertencia y puede ir dirigido a los editores, distribuidores y operadores de redes satelitarios cuando se constata un incumplimiento a sus obligaciones legislativas, reglamentarias o a sus compromisos convencionales.

 

En saber más, consultan la página consagrada al desarrollo de un procedimiento de sanción y a la gama de sanciones posibles.

Me pregunto con respecto a un sondeo CSA. Con todo, no encuentro nada a este respecto in situ este. ¿Por qué?

En efecto, hay dos organismos que utilizan generalmente la sigla “CSA”:
  
 - el Consejo superior del sector audiovisual, autoridad francesa de reglamento del sector audiovisual, sobre el lugar del cual son actualmente;
 - y el instituto de investigaciones y sondeos CSA.
  
 Estos dos organismos no tienen el uno con el otro nada que ver. Para obtener una información sobre un sondeo CSA, le invitamos que consulte el sitio Internet de este instituto.

¿Cuánto gana el Presidente de la CSA?

El Presidente de la CSA gana un salario de cerca de 183.500 € bruto anual, lo que representa alrededor de 15.000 € al mes (en salario bruto).

Hay dos partes en este salario: un tratamiento básico que es de 83.000 € aproximadamente (salario básico fijado por el artículo 5 de la ley del 30 de septiembre de 1986) y de las indemnizaciones de 100.500 €, que fueron objeto de un decreto ministerial publicado en el Diario Oficial del sábado 2 de febrero de 2013.

Esto es una formalización de un aumento de las indemnizaciones que data de 2008. En la época, eso no se había hecho en forma de un decreto publicado en el Diario Oficial sino en forma de una decisión ministerial.