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Olivier Schrameck: “Debemos reforzarnos la Europa de los reguladores”

Fecha de publicación: martes 5 de diciembre de 2017


El cátedra académico Audiovisual y Numéricode la Universidad París 2 Panteón Assas organizaba el 5 de diciembre un coloquio consagrado a las “Estrategias de los grupos audiovisuales europeos”. Encuentre la intervención de Olivier Schrameck, Presidente de la CSA sobre “el reglamento audiovisual hoy”.

 

OS_Colloque 5 de diciembre

 

El reglamento audiovisual hoy

Queridos amigos,

Para abrir la reanudación de nuestros trabajos, soy feliz de la ocasión que me ofreció someterle algunas observaciones generales.

En primer lugar al saludarle calurosamente para esta contribución colectiva, al debate y a la organización a la cual, una de nuestros colegas ella misma el profesor de Universidad, Nathalie Sonnac, contribuyó, con el dinamismo que cada uno él conoce.

ME que expresa aquí individualmente, lo hago tanto más de buen grado cuanto que la adaptación moderna de estos lugares no me hace olvidar que es aquí, a Assas, que empecé hace “ algún tiempo ” el aprendizaje del derecho.

Quién mencionaba hace algunas semanas el reglamento audiovisual no podía aún tener en cuenta una actualidad destacada y muy reciente: hago obviamente referencia a las declaraciones del Presidente de la República sobre la ampliación de las competencias de la CSA para luchar contra las discriminaciones y las violencias cuyas son aún desgraciadamente víctimas mujeres.

De manera general, el Ministro de Cultura acaba de destacarlo esta mañana, el reglamento, según sus observaciones, “ lo que está en juego a nivel principal ”, es una obra que se sitúa en el centro del proyecto presidencial.

Ahora bien, mencionar aquí el reglamento con motivo del análisis de los grupos audiovisuales europeos invita naturalmente a dos visiones: una, general, de su desarrollo vivido como un acervo y un zócalo para el futuro; el más dudoso sobre sus límites a escala europea y a la era numérica.

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El reglamento audiovisual, como la práctica la CSA, se beneficia de una adición sustancial de credibilidad y confianza.

La credibilidad se basa en primer lugar en la independencia y la imparcialidad.

La independencia, que nula disposición jurídica podría por sí sola garantizar, es, si se puede arriesgar esta conjunción inusual de términos, “ una verdad hoy experimental ”.

Nunca, lo digo bien nunca, no fui objeto de una presión, fui de una tentativa, directa o indirecta de presión política.

En cuanto a mis relaciones con los poderes económicos, los cuales pueden no tener las mismas reservas de principio, la CSA siempre se ha determinado en toda autonomía, cualesquiera que sean las potencias a las cuales debía enfrentarse, sabiendo pertinentemente que el precio que debe pagarse era descontentarlos alternativa o sucesivamente.

En cuanto a la imparcialidad, que es el buen uso de la independencia, la CSA la demostró lo mismo, incluso si llegó de chocarse con las extrañas alegaciones, según las cuales no habría sido bastante severo respecto a competidores.

Y a nivel político, no es indiferente recordar que si la época de elecciones intensa que vivimos nos obligamos a aplicar una legislación electoral compleja, ninguna formación política, ningún responsable político cuestionó esta imparcialidad.

Ambas, imparcialidad e independencia combinadas son también los pilares de la confianza.

Ésta nos fue expresada por los parlamentarios que, durante la anterior legislatura, votaron 14 leyes que tuvieron por objeto o por efecto de reforzar las competencias de la CSA.

Y, tratándose de la opinión pública, esta confianza encuentra una indicación cualquier otro, pero significativo, en el crecimiento exponencial de las consultas que recibimos para una intervención: 9000 en 2015, seguramente cerca de 90.000 en función de una ligera extrapolación en 2017.

Por fin para volver de nuevo, qué marca más importante y más alentadora de confianza que las observaciones muy recientes de Presidente de la República que mencioné inmediatamente.

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Ciertamente, muchos progresos quedan por realizar en un mundo donde la inmersión numérica supone siempre más conocimientos técnicos tecnológico, dinamismo económico y de innovación cultural creativa, tres calidades que deben ser más que nunca al servicio de nuestros valores.

Un mundo de competición internacional exacerbada dónde solamente un marco de acción europeo puede permitir a las estrategias de cada uno ser reforzado por más convergencias y sinergias entre todas.

Es decir hasta qué punto el objeto de nuestros intercambios de hoy parece esencial, lo que me conducirá naturalmente a hacer valer, como regulador, esperas y esperanzas que tienen muy conjuntamente la aspiración a más cooperación.

 

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Cooperación, en primer lugar, entre la universidad y el sector audiovisual.

El dinamismo universitario, aliado al de nuestras escuelas de ingenieros y comercio, que se traduce, en particular, en la multiplicación y la calidad de los másteres, debe permitir elaborar y utilizar lo mejor posible una verdadera cartografía de nuestro potencial.

Los grupos audiovisuales y el propio regulador hay aún más aún su capacidad de intervención.

Mejor conexiones, a continuación, entre estos grupos y las instituciones europeas.

No tienen miedo de las palabras y sabe observar la historia en movimiento de la construcción europea: la defensa y la ilustración de sus causas por grupos de intereses siempre ha desempeñado un papel considerable, del sector de la agricultura al de la energía o las telecomunicaciones. Siempre ha importado a mis ojos que los grupos audiovisuales realizan los mismos esfuerzos de presencia e intervención.

Mejor conexiones también entre los grupos franceses ellos mismos, entre los grupos franceses y los otros grupos europeos.

Siempre he lamentado una determinada propensión a las oposiciones y a las compartimentaciones, aunque los desacuerdos demasiado a menudo generadores de contencioso varían a la voluntad el tiempo y al compás de las cuestiones. El sector audiovisual tiene más fuertes intereses comunes que sus divergencias; éstos llaman el diálogo y el ejercicio de un derecho flexible.

En 2013, primer año de mi mandato, mientras que reunía por primera vez alrededor de una mesa a los dirigentes de los grupos televisivos franceses, yo fue afectado por la incredulidad un poco socarrón que había acogido mi observación sobre la perspectiva de un “ Hulu a la francesa ”.

Hoy es un “ Hulu al europea ” que necesitamos teniendo en cuenta por supuesto la variedad de las lenguas y culturas. Cualesquiera que sean sus especificidades, servicios públicos y grupos privados se refieren potencialmente.

Al contrario, si Europa es nuestro futuro, en el sector audiovisual también, ella no debe seguir siendo abierta de Caballos de Troya que constituyen las estrategias de fuga y rodeo.

Para responder a estas ambiciones, llamo a mejores conexiones entre las uniones de reguladores y las redes de operadores.

El ERGA que reúne el conjunto de los reguladores de la Unión Europea, nacido en 2014 bajo nuestro impulso, se persiste y garante de la independencia de sus miembros.

Está en paso convertirse en un punto de entintado para una Directiva SMA ampliada en su perímetro, más ambicioso en sus exigencias, en particular, de contribución y financiación de las obras europeas.

Después de dos años de Presidencia y una de vicepresidencia, hay de vuelta al primer plan, con la responsabilidad primordial de la finalización como de la aplicación de la nueva Directiva.

La CSA preside también la Red de las instancias de reglamentos mediterráneas, el RIRM, 26 países en el total, deseoso de indicar valores e intereses comunes cualesquiera que sean las orillas del mare nostrum.

Y la CSA garantiza también permanentemente el Secretariado ejecutivo de la Red francófona de los reguladores de los medios de comunicación, el REFRAM.

Hay allí un campo muy extenso de asociación entre los grupos audiovisuales y estos protagonistas del reglamento así reunidos. Un terreno de acuerdos y acciones combinadas que pueden beneficiarse de las cooperaciones bilaterales como multilaterales de los reguladores, mientras que nos unen cada vez más estrechamente, institucional y personalmente.

Esta aspiración prometedora, debemos analizarlonos, organizarlo, terminarla.

Lo sabe, la CSA aboga por un reglamento más amplio y más completo, coherente, hecho y renovado, simplificado también a la hora del numérico.

En el mismo espíritu, la CSA fue por iniciativa de una mejor concertación entre las autoridades de reglamento francesas, convencida de que el reglamento audiovisual no puede limitarse a una única institución, sino que requiere una cooperación reforzada. Ésta tiene vocación que ejercerse entre varias autoridades de reglamentos sectoriales, y también con las que tratan de cuestiones transversales fundamentales: la competencia así como la valorización y la protección reforzada de los derechos de autores y datos personales.

El Ministro de Cultura calificó la Europa de nueva frontera de la cooperación audiovisual.

En paralelo, debemos reforzarnos también la Europa de los reguladores.

Así las estrategias de los grupos audiovisuales europeos encontrarán además de un marco adaptado, un punto de apoyo sólido, una convergencia organizada.

Que este coloquio, cuya ambición saludo de nuevo la iniciativa y, conduzca también muy naturalmente a hacer valer esta inspiración fundamental: el reglamento no tiene vocación que ser una dificultad si no por defecto sino todo al contrario un impulso, una cooperación, una promoción al servicio de nuestros valores combinados, jurídicos, económicos y culturales.

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