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Discurso de Olivier Schrameck para la apertura de las Bases de la radio, el 25 de noviembre de 2013

Fecha de publicación: lunes 25 de noviembre de 2013

  • Bases de la radio - 25 de noviembre de 2013 - Apertura por Olivier Schrameck, Presidente de la CSA - Fotografía CSA.
  • Bases de la radio - 25 de noviembre de 2013 - Primera mesa redonda - Fotografía CSA.
  • Bases de la radio - 25 de noviembre de 2013 - el teatro Claude Lévi-Strauss, al museo del muelle Branly - Fotografía CSA.
  • Bases de la radio - 25 de noviembre de 2013 - Patrice Gélinet (miembro de la CSA), Olivier Schrameck (Presidente de la CSA), Nicolas About (miembro de la CSA) - Fotografía CSA.
  • Bases de la radio - 25 de noviembre de 2013 - Segunda mesa redonda - Fotografía CSA.
  • Bases de la radio - 25 de noviembre de 2013 - Tercera mesa redonda - Fotografía CSA.
  • Bases de la radio - 25 de noviembre de 2013 - la asistencia
  • Bases de la radio - 25 de noviembre de 2013 - la intervención de Aurélie Filippetti, Ministro de Cultura y Comunicación - Fotografía CSA.

Discurso de Olivier Schrameck

Señoras, Señores los Senadores, 

Señoras, Señores los Diputados,

Señoras, Señores los Presidentes y Presidentes, directoras generales y Directores Generales, 

Queridos colegas,

Señoras, Señores,

Le acojo aquí, con gusto tanto que de interés, para estas Bases de la Radio, organizadas junto con el Ministerio de Cultura y Comunicación y el Consejo superior del sector audiovisual. 

Es delante de profesionales de la radio, los independientes del SIRTI, que por primera vez me expresé públicamente; y soy feliz de poder hacerlo, seis meses más tarde, delante de la entera familia reunida de la radio. 

Esperamos mucho de este día: el Ministerio, con el cual mantenemos una colaboración apoyada para promover la vitalidad y el éxito de nuestras industrias de información y culturales; y la instancia de reglamento quien presido, en quien Patrice Gélinet acompaña con un compromiso constante y una gran experiencia, el sector de la radio. 

Pero es ustedes mismos, las radios y el conjunto de sus socios, en particular, los productores y publicistas, quienes están en el centro de estas Bases. Son los suyos; y le agradezco muy calurosamente que venga a discutir del futuro de estos medios de comunicación tan costoso en el centro de nuestros compatriotas. 

No dudaré en afirmar inmediatamente que ningunos otros medios de comunicación que la radio combinan mejor universalidad, proximidad y diversidad. 

La universalidad, puesto que la radio afecta diariamente a más de a ocho de cada diez Franceses, que la escuchan por término medio cerca de las tres horas al día. No puedo hablar aquí de universalidad sin saludar a Marie-Christine Saragosse y, a través ella, a Radio France Internationale, que ofrece a todos los francófonos a través del mundo una información libre e independiente, y pensar con mucha emoción a Ghislaine Dupont y Claude Verlon que pagó de su vida esta esencial misión. 

Expreso también mi solidaridad a todos los que su oficio y su vocación pusieron en la prueba, en particular, Didier François y Edouard Elias de Europa 1 así como Nicolas Hénin y Pierre Torres.

La radio, es proximidad lo mismo, ilustrada por estos aproximadamente 14 millones de Franceses que se levantan cada mañana al sonido de su matinales favoritas. Esta fuerza de reunión, la radio lo dibuja en un acceso generalmente gratuito y también en gran medida móvil: los desplazamientos en coche representan cerca de un tercio de la audiencia. 

La diversidad, por fin, es personificada por el número de los operadores - 858 al último cálculo - y la variedad de sus dimensiones, sus modelos económicos y sus elecciones editoriales. Esta diversidad se alimenta con las múltiples iniciativas que emanan de protagonistas locales, asociativos o independientes y de grandes grupos, que dibujan una única oferta abundante y en Europa, en la cual el servicio público ocupa un lugar determinante.

Pero la radio, es también una riqueza económica a la cual contribuyen más de 17.000 personas y que representa cerca de 1,6 mil millones de euros de volumen de negocios en 2011, según los datos proporcionados por el reciente “Panorama de las industrias culturales y creativas”; una economía que ve abrirse ante ella de nuevos campos de crecimiento e innovación y que se encuentra hoy a una fase crucial de su desarrollo. 

*

La radio en efecto se enfrenta a nuevo lo que está en juego. Su cara cambió mucho desde la llegada de la libertad de la comunicación audiovisual, hace ahora más de treinta años. 

En primer lugar porque se choca en adelante con la dificultad de una doble escasez : la de los recursos en frecuencias y también la de las financiaciones publicitarias.  

Los márgenes de desarrollo de FM son, en efecto, naturalmente más estrechos que a la hora de las primeras radios libres en que construírselo todo debía. 

Ciertamente, como lo había destacado delante de los independientes de la radio, la CSA tiene la preocupación de extender la cobertura de la radio FM. El plan FM + permitió lograr, entre 2006 y 2011, más de 1.300 nuevas frecuencias, lo que representa un aumento del más de 22% del espectro explotable. 

Sin embargo, los esfuerzos de nuestra dirección de las tecnologías, de los Comités territoriales de sector audiovisual y de los propios operadores no nos permiten, tanto se es necesario, de satisfacer a todos los deseos: recibimos en 2012 más de 1.350 solicitudes y, si expedimos más de 400 autorizaciones en 2013, la gran mayoría corresponde a prórrogas.   

A esta escasez de los recursos hertzianos se añade una contracción de los mercados publicitarios de la radio, que, incluso si es necesario esperar en la confirmación de una renovación, habrán alcanzado en 2012 su más abajo nivel desde 1999, en euros constantes. La crisis económica no explica por sí sola esta disminución de los ingresos, que tiene también a causas más profundas, y en particular un efecto de sustitución en favor de la publicidad digital. 

Pero precisamente, la radio puede encontrar en los nuevos espacios numérico de las vías de un verdadero renacimiento.

Como el estudio que se presentará al principio de tarde los mostrará, los métodos de acceso a la radio fueron modificados profundamente estos últimos años por el desarrollo de la difusión numérica. Pienso por supuesto, en primer lugar, en la radio numérica terrestre, sobre la cual tendré la ocasión de volver de nuevo en algunos momentos. Pero pienso también en la radio sobre IP, a partir de los ordenadores y, más aún, de los terminales móviles, nuevos apoyos que representan en adelante más de un 10% de la audiencia de la radio.

La difusión numérica permite a los editores liberarse de la dificultad de escasez de las frecuencias y a los publicistas de aumentar la eficacia de sus anuncios. Constituye un terreno propicio a evolución prometedora que contempla a una utilización más racional de la banda de transmisión. 

El numérico, es también la multiplicación de las ediciones bimedios de comunicación y el desarrollo de una multitud de servicios que favorecen la escucha délinéarisée, la personalización y la interactividad con los programas: la radio en streaming desde los sitios Internet o las aplicaciones móviles de los editores, el baladodiffusion (con cerca de 600.000 podcasts cargados a distancia cada día en Francia), la radio rodada o también la radio social.

Pero este cambio de dirección tecnológico no es sino fuente de nuevas facultades para los editores de radio: es tan portador de nuevas competencias y nuevos retos, a los cuales la radio debe adaptarse, tanto como el reglamento que le es aplicable.

Para ilustrar las nuevas competencias, tomaré el ejemplo de las radios musicales. Desde hace diez años en efecto, su audiencia y más aún su tiempo de escucha registran un retroceso sensible. Sin lugar a duda el desarrollo de nuevos servicios musicales es una de las causas de este retroceso: existe entre la oferta de radio musical y más personalizada la oferta de música en línea, cada vez éditorialisée y, una porosidad evidente, una “sustitución” dirían a los especialistas del derecho de la competencia. 

Ahora bien, hay en esta competición con los servicios délinéarisés un desequilibrio evidente, una “asimetría de reglamento”, que suscita una nueva reflexión sobre la manera de promover la diversidad cultural en los medios de comunicación audiovisuales. Esperamos muchas, a este respecto, de la misión confiada por el Ministro al Sr. Bordes, y nos alegramos de que tiene por objeto estudiar la exposición de la música en el conjunto de los medios de comunicación, incluido numéricos.

Por otra parte, si el numérico permite encontrar nuevas salidas, desplaza la problemática crucial del acceso a los auditores in situ de la distribución, la visibilidad y la referencia. A diferencia del modelo de la difusión FM, se caracteriza por la irrupción, en la cadena de valor, de un nuevo protagonista, el distribuidor, que puede tomar múltiples caras: proveedor de acceso Internet, de almacén de aplicaciones, o también fabricante de terminales conectados dotados con un sistema operativo dicho “propietario”. Estos nuevos “encargados de acceso” deben desempeñar un papel cada vez más crucial en la exposición y la puesta delante de las ofertas de los editores. Es esencial evitar el desarrollo de prácticas nocivas al pluralismo de la oferta, como la evicción de algunos servicios o las restricciones a la interoperatividad.

Tales son pues, a mis ojos, las características principales de nuestro paisaje de radio: una sujeción profunda en un modelo hertziano hoy llegado a la madurez y una marcha resuelta hacia los nuevos espacios de la radio numérica. 

A estos dos fenómenos corresponde dos lo que está en juego de desarrollo y crecimiento a los cuales la CSA se propone responder, por una revisión de las modalidades tradicionales de reglamento de la radio y por la proyección de este reglamento en los nuevos espacios numéricos.

*

Se trata, a través de estas dos orientaciones, de reforzar la dimensión económica del reglamento, durante indispensable de su dimensión sociocultural, al servicio de los grandes objetivos definidos por el legislador.

Equilibrar, orientar y corregir, si fuere necesario: por ello pudieron definirse los objetivos del reglamento económico. Nos felicitamos de que la ley relativa a la independencia del sector audiovisual público haya colocado primeros jalones en esta dirección. 

Gracias ella, la pertinencia económica de las asignaciones de frecuencias hertzianas podrá mucho mejor tenerse en cuenta, a través de estudios de impacto previos a las llamadas a candidaturas y a las modificaciones de autorización o convenio. Además la CSA presentará cada año las medidas que habrá adoptado en aplicación de las normas que encuadraban la concentración y proporcionará un estado de la situación de las empresas audiovisuales respecto a estas normas.

En la prolongación de estas adaptaciones bienvenidas, me parece indispensable profundizar en la reflexión sobre la modernización de nuestros instrumentos de reglamento económico del sector de la radio. Por ello podremos desempeñar plenamente nuestro papel para ser verdaderamente - espero que Jean-Luc Hees no habrá una competencia desleal – la Casa de las radios.

Debemos desarrollarnos en primer lugar una verdadera estrategia económica de gestión del recurso, y en consecuencia renovar los dos grandes instrumentos en los cuales esta gestión se basa: las llamadas a candidaturas para la atribución de las frecuencias y el control de la concentración, inseparables de la exigencia de diversidad. 

Tratándosede la asignación de las frecuencias hertzianas, el enfoque considerado hasta la fecha puede desgraciadamente calificarse de marginaliste: consiste para el regulador en concentrarse en la definición y la atribución de las nuevas frecuencias, cada vez más raras, sin nunca preguntarse sobre la pertinencia económica del existente, que resulta de la sucesión de las decisiones previas.

Es importante en adelante substituir a este enfoque una lógica de gestión óptima del espectro. Para eso, debemos hacer evolucionar nuestros métodos, con el fin de ofrecer al público un servicio diversificado y de calidad, y a los operadores un entorno económico equilibrado y fértil. 

Nuestra política de búsqueda de las frecuencias debe basar aún más en el análisis, por cuenca de audiencia, necesidades y esperas de los operadores y usuarios, consultándolos y apoyándonos en el peritaje de los Comités territoriales del sector audiovisual; debe también inscribirse en un enfoque plurianual que ofrece a nuestros socios una mayor visibilidad.  Debemos, dentro del límite de nuestros medios, buscarnos nuevas frecuencias allí donde allí tiene la más necesidad, es decir, allí donde parece necesario proporcionar al público una oferta más diversificada, allí donde el mercado sufre de un desequilibrio, allí aún dónde la llegada de un nuevo operador era especialmente ventajosa al público y al dinamismo del territorio. 

Nuestro método de atribución de las frecuencias debe también evolucionar. Después de concertación del conjunto de las partes involucradas, si eso aparece justificado, propuestas podrán formularse para clarificar, simplificar y jerarquizar mejor los criterios de selección definidos, por estratificación de modificaciones legislativas sucesivas, en el artículo 29 de la ley de 1986. 

El segundo pilar del reglamento económico de la radio que es el límite máximo anticoncentración debe también ser objeto de una reconsideración global y, cuando proceda, de una modernización.

La reflexión sobre la adaptación de este dispositivo nos conduce a plantear varias cuestiones. ¿En primer lugar, cuál es el método de cálculo de la cobertura más adaptada a la realidad de los usos y respetuosa de las recomendaciones de la Unión internacional de las telecomunicaciones? ¿A continuación, es lógico que el límite máximo esté definido de una vez por todas y en valor absoluto, sin consideración de la evolución demográfica del país? 

Pero más básicamente, se puede preguntarse si el criterio de la cobertura es siempre adecuado, a la hora en que se desarrolla la radio sobre IP, cuya audiencia sólo se obliga por el número de hogares conectados a Internet y se extiende más allá de las fronteras nacionales. ¿Por fin, el enfoque nacional de la concentración es totalmente pertinente, mientras que la economía de la radio muy mayoritariamente es estructurada por cuencas de audiencia locales?

El Consejo no ignora la sensibilidad de estas cuestiones, que los debates de contribuirán este día probablemente a sacar a la luz; pero considera que el reglamento de las concentraciones debe ser al servicio de un crecimiento equilibrado y perenne del sector y no de un statu quo maltusiano, tranquilizando aparentemente pero peligroso a largo plazo. De acuerdo con el compromiso que había asumido en el Parlamento, adoptaremos de aquí a finales del año un informe sobre la concentración, que propondrá varias pistas de reforma entre las cuales corresponderá al legislador arbitrar. 

En esta misma preocupación de inscribir el reglamento en una perspectiva de desarrollo económica del sector, la renovación de los métodos de gestión del espectro hertziano debe acompañarse de una proyección de este reglamento en los nuevos espacios de los medios de comunicación de radio: los espacios numéricos.

Para el regulador, acompañar la radio en la conquista de los nuevos espacios numéricos, es fomentar en primer lugar la modernización de la difusión. Deseo aprovecharme de la ocasión que se me ofrece aquí para hacer balance del desarrollo del radio numérico terrestre y sobre la aplicación, por la CSA, de las orientaciones fijadas por el legislador en 2004. 

Los llamamientos RNT se hicieron en tres zonas que constituyen fuertes cuencas de audiencia. Ya comuniqué mis reservas personales sobre la elección de estas zonas, que no tiene en cuenta suficientemente, a mis ojos, lo que está en juego de resorción de la fractura radiofónica en los territorios mal servidos por FM. 

Pero en cualquier caso, condujimos a su término las selecciones en las zonas elegidas: se seleccionó a 107 editores, distribuidos sobre 19 múltiplexes. En marzo pasado, se constituyeron 14 de estos múltiplexes y el fracaso de los cinco otros, para deplorable que sea, no pone en entredicho la operación global. Por fin, la fecha de comienzo se comunicará próximamente, respetando el plazo de preparación de seis meses previsto por las autorizaciones de los editores.

El RNT será pues una realidad en estas tres importantes cuencas de audiencia y podremos entonces obtener las enseñanzas de esta fase exploratoria.

Sin embargo, las dificultades a las cuales se enfrenta a la CSA en la aplicación del RNT no podrían haber silenciado. Nos chocamos en primer lugar con las vacilaciones de los grandes editores privados como públicos, mientras que podrían desempeñar un papel motriz y estructurando: no se decidirá a los fabricantes totalmente a invertir el mercado francés y a los auditores que deben renovarse su equipamiento que si esperan encontrar sobre el RNT, no solamente la distinta oferta y temática de los operadores independientes sino aún la oferta generalista y nacional de las grandes redes. 

A continuación, se nos enfrenta a serias dificultades jurídicas, que se refieren en particular a la prolongación de cinco años de las autorizaciones analógicas que la ley había previsto en el beneficio primeros operadores seleccionados para la difusión numérica. Pesa en efecto pesadas incertidumbres sobre el alcance exacto de esta prima y se condujeron a pedir sobre este punto un alumbrado por parte del Consejo de Estado con el fin de garantizar la seguridad jurídica de los operadores. 

Es necesario por fin tener en cuenta el impacto de la nueva norma de difusión GENERALMENTE + autorizada este verano por el Gobierno mientras que los múltiplexes existentes se definieron en función de la norma T-DMB. Por supuesto, se esperaba la adopción de esta norma y es bienvenida ya que permite una gestión más económica del espectro; pero si operadores autorizados deciden utilizarlo, será necesario reinstalar los múltiplexes en cuestión, lo que supone el acuerdo unánime de sus inquilinos. 

Sobre este expediente como sobre todos los otros, la CSA se tiene a su actitud pragmática y positiva. Pero, hay, las elecciones futuro requieren orientaciones claras con destino a las radios, a fabricantes de equipos y al público que incumbe al Parlamento. 

El informe que la CSA le presentará al principio de año que viene procurará poner de nuevo la cuestión del RNT en la problemática más amplia de la transformación de los métodos de difusión de la radio. Ya que si el RNT se concibió, hace diez años, como la “pequeña hermana del TNT”, las evoluciones constatadas desde entonces muestra que la transición numérica de la radio, ineludible, utiliza en adelante varias vías incluidas ninguno no debe descartarse: satélite, RNT venda III y venda L, IP unicast o incluso multicast, redes junto a par… Para el RNT, lo que está en juego principalmente consiste en encontrar su lugar en esta diversidad de los usos numéricos de la radio. 

Acompañar la transición numérica de la radio, es a continuación remediar las asimetrías de reglamento de las que aprovechan los competidores de la radio que son, cada vez más, los editores de servicios audiovisuales numéricos. A la convergencia de los mercados debe responder la convergencia de los reglamentos, a través de métodos flexibles y evolutivos basándose en la concertación y la negociación. Así pues, para los editores, debemos reflexionar sobre la definición y a la aplicación de sus obligaciones de interés general, en particular, en cuanto a apoyo a la creación musical francesa, al cual el papel de descubrimiento y condición de las radios contribuye de manera esencial.  Incumbe al legislador y también a la CSA de velar por que la exigencia de pluralismo cultural sea una vocación afirmada más que una dificultad demasiado rígida. 

En cuanto a los servicios audiovisuales en línea, no se trata ni de copiar sobre ellos un régimen concebido para la radio hertziana, que deseamos por otra parte ver reexaminado, ni de perjudicar los campeones franceses del numérica en la competición global. En el espíritu de las conclusiones de la misión Lescure, debemos pues favorecer la libre adhesión y el equilibrio entre los compromisos asumidos y las contrapartidas concedidas. 

Acompañar la transición numérica de la radio, es por fin garantizar el acceso de las radios a sus usuarios sobre las nuevas plataformas de distribución, como los almacenes que proponen aplicaciones móviles en todas las clases y, en particular, las publicadas por los servicios de radio.

Tanto para una competencia sana y honesta entre sus empresas como en interés del pluralismo y la independencia de los medios de comunicación, me parece esencial que el reglamento de las comunicaciones audiovisuales tenga en cuenta el papel central de estos nuevos distribuidores y procura garantizar un acceso no discriminatorio al conjunto de las grandes plataformas.

Este lo que está en juego de reglamento de la edición y la distribución de servicios audiovisuales numéricos, que ya tuve la ocasión de destacar, los recuerdo de nuevo aquí deseando que se tengan en cuenta por el futuro proyecto de ley relativo a la creación. La renovación de nuestro reglamento audiovisual no debe concebirse a partir de las realidades de ayer, ni incluso de hoy, sino en función de los usos de mañana e incluso de pasado man'ana, tal como se puede razonablemente anticiparlos.

*

Así pues, la radio no podría a mis ojos satisfacerse con una gran tradición; debe vivirse como una vanguardia y enfrentarse, para eso, a elecciones determinantes. Ces Assises constituyen una ocasión principal de encender, por sus intercambios y sus debates, las orientaciones deseables para promover el dinamismo y el equilibrio de su sector. Puede pensar con el Consejo superior del sector audiovisual para acompañarse, por una víspera constante y atenta, con los caminos de su desarrollo, al servicio del conjunto de los auditores. 

Discurso de Olivier Schrameck para la apertura de las Bases de la radio, el 25 de noviembre de 2013