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Discurso de Olivier Schrameck a los deseos de la CSA - el martes 23 de enero de 2018

Fecha de publicación: martes 23 de enero de 2018


Discursos de Olivier Schrameck, presiden del Consejo superior del sector audiovisual a los deseos de la CSA

Sólo la entrega da fe.

 

Excmo. Sr. Ministro

Señoras y Señores los parlamentarios,

Señoras y Señores los Presidentes y Presidentes,

Señoras y Señores las Directoras y Directores,

Queridos amigos, socios y observadores de nuestra actividad,

En primer lugar se agradecen haber venido a nuestra invitación señalar con nosotros la entrada en este nuevo año, que con todos mis colegas, le deseo rico de realizaciones y realizaciones.

Todas y todos, en la diversidad de nuestras funciones y nuestras responsabilidades, estamos al servicio de la misma libertad fundamental, inscrita al frontón de nuestra Constitución, la libertad de comunicación.

Una libertad sin cesar diversificada en sus formas y expresiones, en base a las evoluciones rápidas y progresos incesantes de nuestro entorno tecnológico y económico.

Una libertad que debe encontrar en el espacio y el ejercicio del reglamento querido por la ley, de las garantías en base a sus exigencias.

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El año que acaba de acabarse se habrá conducido al Consejo superior del sector audiovisual a señalar de nuevos acervos, a abrir de nuevas perspectivas.

Se refirieron en primer lugar a la aplicación de su misión esencial de garantía del pluralismo mientras que se manifestaran cambios políticos de una amplitud y de un alcance sin precedentes desde hace varias décadas.

Tratándose de las elecciones presidenciales que fueron el desencadenante, se nos se incumbe aplicar en gran medida el principio de equidad, cuya generalización desde hace tiempo se había requerido de nuestros deseos.

Expresión de un haz de índices que la jurisprudencia constitucional y administrativa contribuyó a encender y precisar, el principio de equidad demostró los méritos de un enfoque flexible y adaptable.

Ciertamente el legislador se había propuesto por precaución encuadrarlo a lo sumo cerca y considerarse las normas así colocadas pudieron como pesadas y vinculantes por las redacciones, a causa de la abundancia de los datos que deben proporcionarse y comprobar.

Pero las radios y las televisiones habían sido las primeras que deben criticarse vivamente una igualdad estricta que ataba y enrarecía la información complicando artificialmente su tarea.

Ahora bien, dos constataban aparecen claramente hoy.

El debate democrático se encontró enriquecido tanto que el volumen de los programas audiovisuales consagrado a las elecciones presidenciales, factor de aprendizaje cívico fundamental, creyó un 60% con relación a la elección anterior de 2012, mientras que se ejercía una mayor competencia de los medios de comunicación numéricos.

Por otra parte, con motivo del balance futuro de las elecciones presidenciales, distintas reducciones podrán sugerirse a nuestra iniciativa.

Más allá, la parte fundamental para nosotros es que la imparcialidad de nuestra institución, y su independencia, que no debe sufrir ningún ataque, se habrán reconocido en gran medida y se habrá apreciado, tanto que no no se intentaron una formación o personalidad política cuestionarlos.

Y esto vale tanto para la aplicación de las normas legislativas que se imponían nosotros que para el ejercicio del papel tradicional de tercio de confianza y facilitateur en la organización de los debates, en particular, el determinando de entre dos vueltas.

La resonancia del debate electoral por otro lado se combinó con una transparencia muy reforzada gracias a la publicación en formato abierto, en plazos cada vez más breves a medida del desarrollo de la campaña, del tiempo de palabra recogido y comprobado por nuestra institución.

 

Es en el mismo espíritu, haciendo prevalecer una valoración concreta en equidad que modificamos profundamente las normas y las prácticas fuera de las elecciones, en aplicación de una deliberación del 22 de noviembre de 2017, entrada en vigor el pasado 1 de enero. Elaborada durante los últimos meses del año pasado en estrecha colaboración con los editores y las fuerzas políticos, ésta fue objeto de un consenso general.

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Esta preocupación de participación y transparencia se manifestó también, bien más allá del campo de la política, en el recurso considerablemente mayor del público a nuestra autoridad reguladora. Se propuso así consultarnos del conjunto de descontentos que podía experimentar, tanto respecto a algunas secuencias como con respecto a problemas de recepción y difusión.

Gracia en particular a los efectos desmultiplicadores de las redes sociales y de la puesta a disposición de formularios fácilmente accesibles, el número de las descripciones personales que nos fueron dirigidas aumentó en proporciones impresionantes, multiplicado por diez en dos años de cerca de 9000 en 2015 a cerca de 90.000 en 2017.

Si nos felicitamos de, no es indudablemente que pretendamos usurpar sobre la preciosa responsabilidad editorial de los operadores audiovisuales. La CSA siempre se ha guardado de toda tentación inquisitorial respecto a los programas.

Por otra parte, en 2017 como los años anteriores, las decisiones relativas a los programas sólo representaron un 10% de las que se toman cada año. Entre estos 10%, solamente un tercero dio lugar a una intervención del Consejo.

Sin ser vinculantes para la CSA, que conserva naturalmente su poder de iniciativa, estas consultas constituyen sin embargo, un indicador muy útil del reglamento.

En efecto, la CSA, para medirse a la amplitud de sus tareas respecto a la multiplicación de sus misiones, necesita diálogo e intercambio con los telespectadores y auditores. Es por otra parte el mismo planteamiento que acaba pedir prestado el ARCEP para asegurarse de las condiciones de utilización de las redes de telecomunicaciones.

Estas consultas no son menos importantes para los propios editores, vivamente vinculados, como lo muestran sus procedimientos internos de mediación y su preocupación de conformidad, a relaciones constantes y honestas con los públicos que les señalan su fidelidad.

Si la CSA tiene naturalmente vocación que ser la casa de los medios de comunicación, ésta debe para ser plena y directamente acogedora de auditores y telespectadores. Su sitio Internet está por otra parte en plena refundición para traducir esta relación directa e interactiva.

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Intercambio y participación en la transparencia, tal debe ser también el espíritu de la política global del sector audiovisual que nuestra institución tiene por función, en la práctica, desarrollar el mejorando.

Por ello el Consejo llevó durante el año pasado de numerosas consultas públicas que asociaban todas las partes involucradas.

Estas consultas se refirieron en particular la creación y a la declaración de Comités de ética y a las modalidades de conservación de la independencia editorial, a las perspectivas de reforma de la promoción cruzada en los grupos plurimédias, el futuro de la plataforma hertziana del TNT, el desarrollo de la radio numérica terrestre que llamamos en adelante GENERALMENTE +, precisamente para distinguirla mejor de la difusión hertziana de los servicios de televisión.

El Consejo de sobra y minuciosamente ya analizó las conclusiones que resultan de estas dos últimas consultas en particular.

La relativa al TNT confirmó un compromiso para que esta plataforma esté salvaguardada, es decir, modernizada tanto del punto de vista de la calidad de la imagen como del desarrollo de servicios asociados. La CSA que siempre ha destacado sus calidades propias tiene la preocupación constante de evitar que una fractura numérica aumenta debido a un debilitamiento injustificado de métodos de difusión que se recomiendan del anonimato, la gratuidad y la simplicidad de uso.

En cuanto al desarrollo de GENERALMENTE +, el nuevo dispositivo puesto a punto favorece, para la comodidad de los usuarios, los grandes ejes de carreteras de comunicación y, para el equilibrio económico duradero de las explotaciones, de las adjudicaciones densas. Por lo tanto, podrá reforzarse un método complementario de difusión querido por el legislador y deseado por muchas emisoras potenciales, mientras que su credibilidad fue empezada mucho por tanto análisis severos, de retrasos y retrasos y por experiencias hasta-allí desigualmente satisfactorias. Por ello, el pasado 20 de diciembre, el Consejo decidió el lanzamiento de llamadas multirregionales en 2018 y 2019, lo que permitirá alcanzar más rápidamente el límite máximo un 20% de cobertura de la metrópolis que desencadenará la obligación de equipamiento de todos los receptores.

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Por fin, más allá de las decisiones tomadas en un marco nacional, cuyo desarrollo de los servicios en ultramar no podría excluirse, la CSA procuró desarrollar un papel esencial de impulso y referencia a nivel europeo e internacional, fundado sobre el reconocimiento de su competencia y su peritaje.

El mes del pasado noviembre desde este punto de vista habrá señalado dos etapas esenciales.

 

Por una parte, en el ERGA, asociación de los reguladores de la Unión Europea que viene a reforzar el espacio europeo de creación y difusión.

Después de haber garantizado dos años de Presidencia fundadora luego un año de vicepresidencia, hemos hecho vuelta en la oficina directora de la organización presidiendo al Grupo de Trabajo primordial dedicado a la preparación y a la aplicación de la nueva Directiva sobre los servicios de medios de comunicación audiovisuales. Ésta, al favor de su adopción en los próximos meses, debería englobar en adelante las plataformas de división de vídeos y las redes sociales. Así pues, poderes públicos nacionales e instituciones de reglamento podrán combinar sus esfuerzos para hacer de la Unión Europea una nueva frontera de la comunicación audiovisual en la competición internacional.

Por otra parte, la CSA tomó el mismo mes la Presidencia de la red mediterránea de los reguladores, el RIRM, que representa 26 países de las dos orillas del Mediterráneo, de Israel, hace este año su vuelta, en el Líbano, de Grecia a Portugal. Se adoptó una declaración en Marsella, sede de la reunión anual plenaria, que conduce, en particular, bajo nuestro impulso, a promover la importancia de un reglamento adaptado al numérico.

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Un reglamento extendido a los servicios audiovisuales numéricos tanto por su perímetro como por sus métodos, tal es la perspectiva precisamente del año que se abre, el cual podría constituir un cambio decisivo.

Aunque dio lugar al voto de 17 leyes relativas a la CSA, la legislatura que se acabó, si dio prueba mucho de la presencia de nuestra institución casi treintañal en el debate público, no pudo comprometer sino al margen el indispensable reajuste del conjunto de los equilibrios del reglamento. Ahora bien, éste es necesario para garantizar la novación profunda de las funcionalidades y métodos reguladores a la era numérica: relaciones entre medios de comunicación audiovisuales tradicionales y plataformas de servicios, articulación entre servicio público y ofertas de mercado, equilibrios entre medios de comunicación audiovisuales hertzianos y no hertzianos, entre ofertas lineales y multiplicación de los accesos y solicitudes délinéarisés.

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La reforma iniciada del sector audiovisual público conducirá necesariamente a preguntarse sobre una concepción exigente del servicio público en un contexto profundamente transformado, que valoriza mejor aún su singularidad y su necesidad. Centrar el servicio público sobre la información, la educación, la creación, la cohesión nacional y territorial, no puede ser sin consecuencia sobre las condiciones de su gobernanza, su estructuración y su financiación. Las decisiones incumben naturalmente a las autoridades públicas.

La CSA sin embargo está dispuesta a participar toda su en su proceso de elaboración sin a priori y de acuerdo con su vocación de regulador que toma apoyo sobre su experiencia. _él tener naturalmente por objetivo de ser asegurar medio uno evaluación lo más completo que posible con el fin de que contribuir condición uno gestión óptimo.

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Más allá, las declaraciones públicas del Presidente de la República abrieron la vía a una ampliación de la esfera de reglamento que permitirá comprender las nuevas técnicas y a los nuevos protagonistas numéricos.

A este respecto también, la experiencia de la CSA será preciosa, él que ya experimentó a lo largo de los años nuevas formas de reglamento, renovando los métodos tradicionales para asegurar mejor, cualquiera que sea el método de difusión, las finalidades de interés común que le incumben.

Una autorregulación acompañada, concertada y supervisada sobre la base de principios y compromisos coordinados y armonizados, según el ejemplo de las clasificaciones definidas por el sector del videojuego para la protección de los menores.

Un corégulation que manifiesta una adhesión voluntaria reconocida y aprobada por las autoridades públicas para la promoción de objetivos de interés general como la sanidad pública o el respeto de las diversidades.

Un reglamento participativo que asocia el más ampliamente posible público por la formulación y el debate de distintas valoraciones según métodos inspirados de la recomendación o la aprobación.

Y de manera general, la práctica de distintas modalidades de derecho flexible, Reglamentos de desacuerdos, mediación, conciliación, consideración acuerdos interprofesionales, que permiten favorecer el intercambio con relación a la confrontación, el acuerdo preferiblemente al sometimiento.

A diferencia de las normas generales e impersonales unilateralmente impuestas, así se valorizan de los enfoques reactivada, interactivos, adaptados a la especificidad y a la mutabilidad de problemática y más numerosos socios cada vez.

Aún es necesario que éstos deseen comprometerse en estas vías y estos enfoques renovados; que hay hay compensaciones vinculadas en particular con los esfuerzos desplegados en favor de la promoción de la creación francesa y europea.

Allí aún, si la elección y el marco de estas gestiones está incluida naturalmente en las solas autoridades públicas, éstos pueden indudablemente contar con el peritaje de la CSA, que ya ha llevado estos últimos meses de los estudios detenidos, sobre el profesionalismo de sus equipos, la colegialidad desde sus puntos de vista.

Tanto más que la CSA se rodeó con distintas formaciones asociadas y especializadas: la CSA LAB orientada hacia el numérico y también los distintos Comités de expertos que se dedican a la protección de juventud, a la diversidad, a la educación para los medios de comunicación como a la protección y a la promoción de las mujeres en nuestra sociedad.

Así como la CSA puede basarse en la experiencia de sus antenas locales, los Comités territoriales del sector audiovisual, cuyas competencias fueron crecientes, extendidas de las radios a las televisiones locales, y que pueden constituir el apoyo natural de una animación y de una coordinación de los debates a escala territorial y local.

De ahora en adelante, a nivel nacional, la CSA decidió dedicar su próximo coloquio a este temas esencial que es la renovación del reglamento a la era numérica.

Sin embargo nuestra institución tiene plenamente conciencia que no podría reivindicar por sí sola el monopolio de un reglamento audiovisual renovado y ampliado; que es importante que se asocian bajo una forma que debe determinarse, las distintas autoridades independientes específicamente competentes en cuanto al respeto de una justa competencia, al funcionamiento eficaz y abierto de las comunicaciones electrónicas, al reglamento de los datos y algoritmos, a la lucha contra la piratería audiovisual.

En este espíritu, la CSA tomó la iniciativa el otoño pasado de causar una primera reunión de reguladores cada una de la cual asumirá a su vez la responsabilidad, dedicándose a un enfoque federativo y coordinado de un reglamento diversificado y reforzado.

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En el momento de concluir observaciones que, en este cambio de dirección de año, son por naturaleza recapitulativas y prospectivas, es importante destacar dos orientaciones cuya naturaleza es, ella, general y constante.

Una autoridad independiente e imparcial no podría ser sin embargo, más aún en período de cambio, de alguna manera reacia a un intercambio denso y confiando con las autoridades públicas, no más que ella podría ser retractada sobre un statu quo en cuanto a su organización y su funcionamiento. En particular, constantemente indicamos la importancia de nuestras relaciones basadas en el acta de nuestras actividades al Parlamento y a sus comisiones encargadas de los asuntos culturales, a los cuales incumbe en definitiva fijar el marco y la finalidad de nuestras misiones.

Una autoridad independiente e imparcial tiene también vocación que afirmarse como un vigía al servicio de los derechos y libertades cuya aplicación se le confía.

Debemos tener plenamente conciencia que la libertad de comunicación, lejos ser un postulado intangible puede siempre amenazarse a través del mundo y a veces incluso dentro de la Unión Europea.

Es allí otra razón desarrollar nuestra acción internacional que debería conducir a intensificar las relaciones entre las redes de reguladores. Éstos mantienen en efecto un intercambio de experiencias y buenas prácticas al servicio de valores y principios que constituyen el zócalo de esta libertad.

Pensamos con ustedes para acompañarnos en este planteamiento por una presencia activa y un mayor apoyo, al servicio del dinamismo de la información y la creación que personifica, más allá de nuestros intereses bien incluidos, nuestros valores fundadoras. No olvidan nunca que controlar no se limita a orientar, aún menos a sancionar sino a promover y a federar teniendo en cuenta diversidades y complementariedades en una cadena de valores naturalmente solidaria.

A todas y a todos, reiteramos calurosamente nuestros deseos de un excelente año, decisivo para nuestro futuro común, fértil para sus actividades profesionales, feliz para sus vidas personales.
 

Escuchar el discurso de Olivier Schrameck